United States of Fat
– ¿Disculpe, sabe si hay algún bar cercano en el que sirvan comida sana?
– Sí, hay un Subway dos calles hacia arriba.
Extracto de una conversación que mantuvimos después de una semana en EEUU, cansados de sitios de comida basura
(nunca pensé que podría llegar a cansarme de comida rápida).
Siempre había imaginado al americano medio más como a esos personajes tan cool de las series de HBO y menos como a los esperpénticos protagonistas de los documentales de Discovery Max sobre hamburguesas gigantes, coches tuneados y casas de empeño.

En el taxi de camino a nuestro apartamento en Nueva York, el taxista, un afroamericano de voz aguda y con tal entusiasmo que haría sombra a Will Smith y Alfonso Ribeiro (Carlton) bailando en el Show de Graham Norton, no paraba de repetir cosas como: ‘Guys, this is NY! You can find famous people in the street! See that girl? She’s famous!’ (juraría que la chica a la que señalaba era una turista posando para una foto). Después de 4 días en NY no nos encontramos con ninguna estrella de cine ni nada por el estilo, pero empezamos a darnos cuenta de que todo el mundo iba por la calle con un café de Starbucks en la mano y de que el número de gente con sobrepeso era sorprendentemente alto.
Unas semanas más tarde, ya en mi ciudad de destino, hice una breve búsqueda en Internet con los ordenadores de la biblioteca de la Universidad. Por si os lo estáis preguntando, sí, los ordenadores son iMac, y no sólo eso, hay sofás y un Starbucks dentro de la biblioteca. Aunque lo del Starbucks no me sorprendió tanto después de comprobar que tienen un Subway, un Wendy’s y un Chick-fil-A en la cafetería del Hospital, pero bueno, de eso ya hablaré luego. Decía que tras buscar en Internet con los iMac de la biblioteca, di con el informe anual de The State of Obesity -un proyecto que tiene como objetivo la concienciación sobre el problema de la obesidad en los Estados Unidos- que no hizo sino confirmar lo que habíamos estado observando mientras caminábamos por las avenidas de la Gran Manzana: el 68,5% de los ciudadanos estadounidenses padecen de sobrepeso, siendo la mitad de estos obesos (34,9%). Además, estos porcentajes aumentan notablemente si nos centramos en las poblaciones latina y afroamericana, siendo del 77,9% y 76,2% respectivamente. Las diferencias son también notables en función del nivel educativo (mientras que el porcentaje de obesos es del 22.1% en adultos que han obtenido el diploma de High School, en adultos que no lo han obtenido, el porcentaje asciende al 35.3%) y del estatus socio-económico (el porcentaje de obesos es del 33% en individuos con sueldo inferior a 15.000$ al año y del 25.4% en individuos que ganan mas de 50.000$).

La obesidad es una enfermedad de etiología multifactorial en la que intervienen tanto factores genéticos como ambientales (en Medicina, siempre que no sabemos explicar algo, utilizamos esta frase; queda más profesional que decir no-tengo-ni-idea), y entre estos últimos, es sin duda, la dieta, la que tiene un mayor peso (hilando fino). El manejo médico de esta enfermedad tiene un coste para el sistema sanitario estadounidense de 190.2 billones de dolares por año, un 20.6% del total. Cifra para nada sorprendente teniendo en cuenta que se asocia a gran cantidad de comorbilidades: síndrome metabólico, Diabetes Mellitus tipo 2, enfermedad coronaria, ictus, hipertensión, dislipemia, artrosis, etc.
Después de vivir un mes en EEUU he llegado a la conclusión (y ahora en defensa del estadounidense medio) de que resulta complicado no tener sobrepeso en Norte América. Hay mas restaurantes de comida rápida que de comida normal, y estos últimos, mucho más caros. No exagero, a dos pasos de mi residencia tengo un Domino’s Pizza, un fast food mexicano, dos fast food chinos, un Raising Cane’s Chicken Fingers, un burger (Five Guys) con las mejores hamburguesas que he probado, cuyo small size nada tiene que envidiar al Big Mac de McDonald’s y en el que fríen las patatas con piel y en aceite de cacahuete, un kebab cuyo nombre no recuerdo, un asador mexicano y muchos otros más. En el Hospital, lo ya dicho, tres restaurantes de comida rápida en la cafetería. En los supermercados hay unos vehículos a motor para que la gente obesa pueda hacer su compra sin tener que dar un paso.
Mientras escribía el artículo me ha resultado imposible no acordarme de una viñeta que vi hace tiempo y con la que termino. Sin duda, da que pensar.
Fuente: stateofobesity.org/

