¿Qué entendemos por «Sentimiento Nacional»?
Llevamos unos años en los que hemos escuchado, y no pocas veces, frases como «yo no me siento español» o «soy catalán/vasco/gallego/andaluz solamente», por poner algunas. Esto me hizo preguntarme qué nos lleva a cada uno a sentirnos españoles o no; de qué depende el que no nos sintamos identificados con la bandera y el himno, ya que en otros países se ve como algo raro y si me apuran antinatural, que una persona nacida y criada en un país se sienta un extranjero en su propia casa. Aunque la mayoría de los españoles estemos acostumbrados, parece que solo es normal para nosotros (y los belgas).
Obviamente, todo el tema tiene un trasfondo histórico y político en el que no me voy a meter por ahora, así que pensé en preguntar a jóvenes de distintas partes del territorio para ver qué entendían ellos por sentimiento nacional, a qué creían que se debía su forma de pensar y si sentían más su comunidad en concreto que España. Aquí están las respuestas.
Ana (Galicia)

Yo entiendo como sentimiento nacional, el orgullo de pernecer a España (o el país que sea), sin tener en cuenta nacionalismo o diferencias culturales, simplemente a España como unión de todas las diferencias que la hacen el país que es.
Me siento mas gallega que española, pero no considero que una cosa tenga que estar reñida con otra, primero soy gallega, nací allí, y comparto con todos los gallegos la cultura, tradiciones, carácter y la forma de ser gallego, y aunque no seamos el prototipo español que se espera (el señorito andaluz, el madriletis chuleras…), tenemos nuestras cosas en común, somos ruidosos, nos gustan la fiesta, ir de cañas, la comida, el buen aceite….todo muy español!
Clara (Madrid)

Personalmente, no tengo un sentimiento nacional muy arraigado hacia símbolos o “palabrería”, sin embargo sí que creo en una unidad nacional desde el sentimiento, los valores y la cultura que gran parte del pueblo español tiene. Desgraciadamente, creo que la mayoría de los representantes de nuestro país no comparten ni reflejan estos valores. Supongo que este desapego se debe a que no me siento identificada con los símbolos de mi país, así como con las personas que los enarbolan. Desde mi punto de vista, nos guste o no están asociados históricamente a acontecimientos que no me representan.
Respecto a mi comunidad autónoma, la Comunidad de Madrid, diría que este desapego es incluso mayor. Soy madrileña porque nací aquí y Madrid como ciudad me gusta pero no creo que haya un gran sentimiento común madrileño, ni que se haya fomentado en ningún momento.
Miren (País Vasco)

Supongo que el sentimiento nacional es lo que cada individuo siente por y hacia su país. Yo en mi caso, siento que pertenezco a un país del que realmente tengo poco o nada que ver; y no por ello soy mejor ni peor, sinplemente me doy cuenta de que no no me siento española, me siento euskalduna (vasca). En todo esto la lengua tiene gran importancia ya que es un simbolo característico y muy importante de nueatra identidad. Yo estudié en una ikastola donde todas las asignaturas se imparten en euskera (excepto inglés y lengua) de manera que se hace mucho hincapie en proteger y promover el euskera desde muy pequeños. Además en las ikastolas se transmite la cultura y el folclore del País Vasco, respetando las demás claro está, de manera que se fomenta y se crea una identidad vasca. Mi entorno también ha tenido mucha influencia en esto porque mi familia y mis amigos siempre nos hemos movido en ambientes euskaldunes de forma que se va construyendo poco a poco la identidad y el sentimiento de ser vasca. Siempre me he sentido fuera del sentimiento español, no me siento identificada ni reflejada con el; es por ello que me gustaría poder ver al País Vasco independiente algun día, aunque se que es muy dificil o casi imposible; y es que soy de un país del que realmente no soy.

Daniel (Cataluña)
Afecto por tu casa, por estar, al dejarla y volver tras un largo tiempo, a disfrutarla y compartirla, al describirla y tratar de mejorarla.
Soy catalán y de padres procedentes del interior de España, mi educación nacional nunca ha sido impuesta en casa pero sí reconducida en la escuela. No se lo tengo en cuenta. El catalán me ha nutrido a nivel lingüístico y cultural de tal forma que me siento muy orgulloso, una vez abierta mi perspectiva, de lo que esta comunidad me ha enseñado. Dada mi procedencia, siempre me he sentido más español que catalán, así que supongo seré un caso atípico dado lo vendido y promocionado al resto de España. Aquí se te tacha, pero dentro y fuera. Siempre tienes que tener un argumento, y no cualquiera, para decir: Oigan! que yo soy neutral, amo a mi tierra y la gente que hay. Les respeto a ustedes siempre que ustedes me respeten a mí.
Sin embargo, últimamente sí que puedo decir que me siento igual de catalán que español. No quiero una Catalunya dividida de España ya que ambas creo que son mi casa. Durante toda mi vida he ido ampliando y estrechando esa línea imaginaria que me diferencia del resto, marcando donde sí y donde no pertenece mi hogar. ¿El motivo? Siempre que haya algo, persona o lugar con el cual conecte y me sienta respetado va a formar parte de mí, dentro de esa línea imaginaría y oscilante anteriormente hablada. Eso va a ser lo que marque donde pertenezco, lo que va inducir que se genere un sentimiento, un sentimiento de pertenecer a algo y quererlo, y defenderlo. Eso es lo que simboliza para mí el sentimiento nacional y eso es lo que voy a argumentar y defender allá donde vaya.
Alejandro (Cataluña)
Soy catalán. He vivido (casi) toda mi vida en Barcelona. Por supuesto, eso no excluye el hecho de que sea español. Lo soy. He vivido toda mi vida en España, me pueda gustar eso más o menos.
Hablar de sentimientos es otra cosa. La verdad es que nunca le había dado mucha importancia, sentirse fuertemente identificado con un número de personas tan grande como el que constituye una nación me resulta difícil. O me resultaba. O creía que me resultaba, ya que la verdad es que vivir fuera me ha hecho darme cuenta de que sí se puede echar de menos un país, y las costumbres y las lenguas y las gentes que lo forman.
Me siento catalán, eso seguro. Casi todo lo que he aprendido de los profesores, de las amistades y del amor lo he aprendido en catalán y en tierras catalanas. Por supuesto, eso no es incompatible con sentirse español. ¿O sí? Al parecer, algunos políticos no opinan lo mismo. Y no me refiero solamente a «los separatistas». Estoy pensando más bien en los que no entienden que mientras no se respeten los sentimientos de parte importante de la gente de su país, no se está respetando a esa gente. A los que parecen incapaces de comprender que a nadie le gustan las puertas cerradas de manera invariable, que eso ofende, que duele, se tenga la ideología que se tenga. Me hace plantearme quién se esta intentando independizar de quién.
Parece que tendré que esperar, pues, a saber hasta qué punto me puedo sentir español de manera razonable, es decir, sin parecer un idiota.

Marta (Andalucía)
Para mí, el sentimiento nacional es sentir que perteneces a tu país, sentirte ligado a tu tierra por sus valores, su cultura, su historia y supongo, sentirte orgulloso de ello. Teniendo en cuenta esta definición, si me paro a pensar detenidamente, me doy cuenta de que soy bastante más patriótica de lo que creía. Realmente me gusta España, sus costumbres, su gente y la diversidad que la compone. El conjunto de personas que la forman, cada una con sus variantes que la hacen tan completa y diferente. Si he de decir si me siento más andaluza que española… Pues la verdad es que no lo sé. Aprecio mi comunidad autónoma por aquello que me ofrece, pero creo que no devalúo al resto por aquello que tienen. No considero la mía mejor que otras. Lo que sí creo es que tenemos un gran desconocimiento por el resto de comunidades porque siempre fomentamos demasiado lo que tenemos más cerca, creando de esta forma un odio inconsciente hacia lo distinto (porque en España somos muy diferentes unos de otros), cosa que es posible ver en la propia Andalucía: lucha constante de “Andalucía oriental” vs “Andalucía occidental”. Hoy en día, deberíamos tener en cuenta la diversidad de todos nosotros como algo propio de España, como algo que enriquece. Creo que nos hace falta apreciar más aquello que tenemos, que es mucho, sabiendo diferenciarlo de cuestiones políticas, o meramente simbólicas.
¿Qué pienso yo? Tengo que reconocer que siempre me he sentido más andaluz que español. Actos que pensamos son nimiedades, como celebrar el 28 de Febrero en el colegio pero no saber ni cuando es el Día de la Hispanidad ayudan a crear una realidad diferencial. Aunque, en mi caso, ambos sentimientos van igualándose progresivamente. Ver las cosas con perspectiva me han hecho cada vez más replantearme mi «sentimiento nacional». Es triste, porque en nuestro país no basta con tener una historia y una cultura comunes para garantizar la fraternidad e igualdad (lo de libertad lo dejo para cuando se elimine la Ley Mordaza) y, si bien es respetable y deseable defender las costumbres propias de cada región, no menos importante son las fiestas comunes a todos para no perder nuestros lazos de unión.
Bien es cierto que para mucha gente nuestros símbolos no los representan, muchos porque los consideran ( y así es, en cierto modo) legados del franquismo y otros porque directamente no quieren pertenecer a nuestra historia. Puedo entenderlo. Lo primero tiene solución, una solución política, pero no creo que llegue a buen puerto, al menos a corto plazo. Pero sí, sí pienso que someter a votación nuestros símbolos y a todos nuestros representantes ayudaría.

Con todo esto, creo que se debe luchar para que perdamos la constante sombra de corrupción, impunidad y desigualdad que tenemos como compañera desde hace unos años, y reivindicar la España solidaria y vanguardista en derechos y servicios sociales que nuestros padres y abuelos (y algunos políticos) consiguieron que fuera tras 40 años de dictadura. A cada salida de la península se afianza mi idea de que nuestro país merece la pena, y mucho. Nos toca.
Foto de portada: Fermín Grodira
