La Nueva Economía Institucional (I)
La Nueva Economía Institucional (NEI en adelante) engloba una serie de programas de investigación que tratan de cuestionar el procedimiento investigador neoclásico, este conjunto de programas constituyen un entramado de diferentes corrientes cuyo punto de unión es el desacuerdo con el núcleo principal de la economía clásica y resaltar la importancia de una matriz institucional con la que llegar a entender el comportamiento y la historia humana.
En sus primeros pasos, la NEI intentaba adaptar la teoría económica clásica para el análisis institucional, a modo de complementación, no de sustitución.
Asume los conceptos neoclásicos de competencia y escasez pero cambia la hipótesis de la elección racional basándose en las reales limitaciones de conocimientos de un ser humano y las dificultades que a estos se le presentan a la hora de interpretar la realidad.

Actualmente la corriente principal de la NEI está representada por el Premio Nobel de Economía Douglas North el cual ha ido derivando esta en una dura crítica a la teoría económica neoclásica.
El axioma de racionalidad en la elección, del que parte la economía clásica para manifestar el comportamiento humano, supone que cuando un individuo se encuentra frente a varias elecciones este optará con aquella que, con mayor probabilidad, le repercuta en un mejor resultado, por tanto la elección racional se encarga de elegir la mejor manera de llegar a estos. Teniendo en cuenta que por regla general los sujetos deben tomar sus elecciones en un ambiente caracterizado por la presencia de riesgo, la maximización de la función de utilidad de dicho sujeto es en consecuencia la maximización de su utilidad esperada.
La idea económica de racionalidad parte del supuesto de la existencia de una determinada disposición de las preferencias individuales, pero en principio no tiene porqué disponer del contenido de estas. Encontramos dos maneras fundamentales de abordar esta cuestión:
• Entender la racionalidad en función de los objetivos que tenga el individuo.
• Presuponer que el individuo es egoísta y que los aspectos morales o éticos no le afectan en su conducta.
Con un planteamiento metodológico centrado en la economía experimental, la “Economía del Comportamiento”, que tiene como objetivo el desarrollo teórico de modelos sobre el comportamiento humano, ha conseguido reconocer importantes anomalías en la teoría del individuo racional como son:
• Limitaciones en los conocimientos de los individuos para entender su entorno.
• Limitaciones en las motivaciones humanas.

Para el premio Nobel de Economía H. A. Simón, el individuo encuentra limitaciones para procesar y adquirir información lo que supone que “las capacidades cognitivas de los individuos son limitadas”, para Simón los individuos no somos maximizadores de utilidad sino “satisfacedores”.
Este concepto de racionalidad limitada nos procura un mejor conocimiento de las organizaciones e instituciones, que son una prolongación de las personas. La NEI asume por tanto que los individuos se encuentran influenciados por cuestiones tales como convicciones morales, valores, ideología, códigos éticos, etc. y no por la racionalidad que presupone la económica neoclásica.
Ahora bien, la incertidumbre (si bien puede verse reducida) no puede ser eliminada. Cuando hablamos de las instituciones debemos tener en cuenta que sus decisiones no pueden llegar a ser perfectas pues se basan en una lectura imperfecta de su entorno. Entre las finalidades más importantes de las instituciones encontramos la toma de decisiones y la reducción del proceso de las mismas, de esta manera las instituciones no son otra cosa que la prolongación del conjunto de individuos, de las reglas creadas por estos para dar forma a la interacción humana, del medio a través de las cual las personas se interrelacionan para alcanzar objetivos individuales y colectivos, las instituciones dan forma a una sociedad y al compendio de decisiones que se tomarían.
La crisis económica actual podría ser, al menos parte, culpa directa de estas equivoca creencia de grupos de políticos y economistas de una ideología determinada que se mantienen fieles a la idea de la eficiencia en los mercados financieros y de los individuos que se interrelacionan en ellos para la toma de decisiones.
Para la NEI, al contrario que el pensamiento neoclásico, el mundo es “no ergódico” e “incierto” , existe incertidumbre así como irracionalidad y los individuos toman decisiones en este contexto, por tanto, dichas decisiones no podrán ser perfectas ya que son tomadas en situaciones de escasez de información, con previsiones futuras inexactas, etc.
Si la historia humana nos demuestra que los axiomas tomados por la economía neoclásica son falsos ¿por qué se mantiene?, bien, aquí introducimos la llamada “Teoría de senda”, la mejor explicación de esta teoría la encontramos en el profesor José Jesús Martín Martín, docente de la UGR:
“Cuando diferentes tecnologías compiten por ganarse el favor de los usuarios, la mera contingencia histórica puede dar lugar a pequeñas ventajas en una fase temprana del proceso de selección de un “equilibrio” entre los múltiples existentes, y esa ventaja, interactuando con mecanismos de autorefuerzo, puede determinar la cristalización de uno de los equilibrios en competencia, con exclusión de los demás. A este hecho se le denomina dependencia de senda. Estos mecanismos de autorefuerzo son efecto aprendizaje, externalidades de red, economías de escalas, expectativas adaptativas, co-evolución y efectos agregados emergentes”.
Fuente de la imagen: THE RONALD COASE INSTITUTE
