‘Marte (The Martian)’, ¿tan buena y realista como dicen?

El pasado viernes se estrenó en España la película ‘Marte’, dirigida por el director Ridley Scott y basada en la novela de Andy Weir de 2011 El marciano. Ridley Scott no merece presentación alguna, pues ha dirigido obras como Alien, el octavo pasajero, Blade Runner y Gladiator, recibiendo numerosos galardones por ésta última y por la que sin duda es conocido por las generaciones más jóvenes (quién no recuerda la mítica escena en la que Máximo Décimo Meridio se quita el casco en el coliseo).

Ahora, en la película The Martian, Scott lleva a la gran pantalla las aventuras del astronauta Mark Watney, interpretado por Matt Damon, en Marte. Tras una terrible tormenta de arena, Watney sufre un contratiempo que le impide alcanzar la nave de regreso con el resto de la tripulación. Debido a la intensidad de la tormenta, los demás miembros del equipo deciden volver a la Tierra al dar por muerto a Watney; sin embargo, éste consigue sobrevivir y rápidamente se percata de que está completamente solo. Watney sabe de primera mano que debe ingeniárselas y recurrir a la ciencia para no perecer en el planeta rojo.

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Fuente: 20th Century Fox.

La colaboración por parte de la NASA en este proyecto se deja entrever en numerosos aspectos. Además, el trabajo de documentación que ha habido detrás queda patente a lo largo del film. Con todo ello, la película trata de ser lo más realista posible, pero ¿lo consigue? Depende del asunto que analicemos.

En primer lugar, Scott consigue acercar al público los paisajes tan bellos de Marte que resultan ser muy creíbles. Por ejemplo, el color del suelo marciano en la película es bastante realista; asimismo, los remolinos y las montañas que aparecen en la película también son muy similares a los del planeta Marte verdadero, aunque en realidad los remolinos son más simples.

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Remolino de 800 metros de altura captado por la sonda MRO (NASA/HiRISE).

Por sacar una objeción destacable, se ha perdido una oportunidad de oro para mostrar el verdadero color del atardecer marciano: azulado, y no rojizo, como bien se puede apreciar en esta fotografía real tomada por el robot Curiosity desde la superficie:

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En segundo lugar, las naves espaciales de The Martian tienen un aspecto realista y se basan en modelos reales de la NASA, como el vehículo que emplean los astronautas para desplazarse por Marte. Sin embargo, la nave más fantasiosa de todas es la nave interplanetaria Hermes con un diseño un tanto extraño e inverosímil; además, los protagonistas gozan de un espacio enorme en las naves que más quisieran tener los astronautas de verdad.

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El «cómodo» habitáculo de los cohetes rusos Soyuz (ESA).

Por último, el punto más flojo de la película es la física del planeta rojo; es comprensible si tenemos en cuenta las serias dificultades que plantea retratar un planeta diferente al nuestro rodando las escenas en la Tierra. Por ejemplo, la gravedad del planeta rojo no se ajusta a la realidad, aunque se pueden apreciar algunos intentos del director en ciertas escenas para corregir esto (en ocasiones recurre a la cámara lenta, un método bastante chapucero a mí parecer).

En cuanto a las tormentas de arena, uno de los temas centrales de la película, siento decir que son totalmente surrealistas. Cabe destacar que las tormentas de arena en Marte ocurren en la realidad y a veces cubren al planeta en su totalidad; no obstante, en un planeta como Marte que apenas tiene atmósfera es imposible que el viento alcance semejante velocidad e intensidad como para inclinar a los astronautas y, menos aún, la nave espacial. Esas tormentas de arena tampoco son capaces de enterrar un objeto tal y como aparece en la película en distintas ocasiones.

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En 2001, el telescopio espacial Hubble captó esta tormenta de arena en Marte que cubrió todo el planeta.

En definitiva, y comprendiendo las licencias que se toma el director en la película y las limitaciones de la misma, Scott consigue presentarnos un planeta Marte muy realista, con excepción de las tormentas de arena. Por otro lado, al ser una historia de supervivencia, la película no permite conectar con el espectador tanto como la novela. Aun así, en algunos momentos el director logra que sintamos empatía por Watney y compartamos esa sensación de soledad extrema que vive el astronauta, sobre todo cuando bromea de su situación.

En mi opinión, The Martian es una película brillante; no una obra maestra como Interstellar, donde una banda sonora exquisita acompañaba a los protagonistas en cada una de sus peripecias, pero sí una gran película que merece una oportunidad, independientemente de que te guste o no el género de ciencia ficción.

Carlos Martínez

Estudiante de Medicina y apasionado de la divulgación científica. Aficionado a la astronomía (que no a la astrología) y espaciotrastornado sin remedio alguno. En mis ratos libres programo algunas cosillas.

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