Los injustos premios Oscar

Un año más, nos acercamos a la ceremonia más mediática del mundo del cine, la 88 edición de los premios Oscar. Tras este fin de semana, las películas premiadas contaran con una gran ventaja publicitaria con respecto al resto, y los actores y directores que se alcen con la preciada estatuilla podrán elegir los proyectos que deseen a su antojo.

Ahora bien, el hecho de que sea la entrega de premios más elegante y conocida no quiere decir que sea la mejor. De hecho, si algo se ha demostrado a lo largo de sus 88 ediciones es que muchas veces ha apostado por lo políticamente correcto y por lo que arriesga más bien poco, aunque no deje de ser una buena película. Son las llamadas películas “académicas”: historias biográficas de gran factura, con grandes actores bordando sus papeles y muy poco riesgo en su desarrollo o montaje. Y es cierto, no dejan de ser merecedoras de los premios (es raro que una película nominada a los Oscar sea un bodrio) pero muchas de ellas no son, ni por asomo, tan inolvidables como otras que jamás alcanzaron la gloria de los Oscar pero que permanecen en la memoria de todo cinéfilo.

Las NO nominaciones de Interstellar

La última película de Christopher Nolan no dejaba indiferente a nadie. O la amas o la odias. Por eso resulta muy chirriante que ni siquiera obtuviera las nominaciones a película y director en un año en el que el clasicismo invadió la ceremonia con biografías como Descifrando Enigma o La teoría del todo. También es cierto que Nolan no parece caer muy bien a los académicos. Tampoco obtuvo premio por Origen, la película más recordada de 2010.

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El topo, película por la que Gary Oldman debió ganar el Oscar a mejor actor. Foto de susanlenox.

Jean Dujardin por The Artist

Está claro que Hollywood no suele arriesgarse mucho, pero cuando apuesta por una película distinta, se vuelca tanto que olvida otros trabajos más sensacionales. The Artist mereció el premio a mejor película y director, pero el trabajo gestual de Jean Dujardin palidecía ante la inmensa interpretación de un contenido Gary Oldman en El Topo.

No darle el premio a mejor guión adaptado a Up in the Air

Up in the air es la tragicomedia del siglo XXI, la película que mejor refleja la situación de crisis en la que nos encontramos, de una forma tremendamente original. George Clooney mereció el premio a mejor actor, pero lo perdono porque ya obtuvo uno por Syriana. Pero que no le dieran el premio a mejor guión…

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Cartel de Up in the air. Una película sobre estos tiempos. Foto de viktor Hertz.

Penélope Cruz por Vicky Cristina Barcelona

Un sinsentido. Así de claro. Una de las peores películas de Woody Allen y premian a nuestra actriz más internacional, ni mucho menos un derroche de talento, por un papel absolutamente sobreactuado. Por ahí pululaba Amy Adams en un magnífico papel por La duda. Pero vamos, cualquiera de las otras nominadas lo hizo mejor que nuestra Pe.

Que Martin Scorsese no ganara un Oscar hasta Infiltrados.

Scorsese es uno de los tres mejores directores del cine moderno. De la misma generación que Lucas, Spielberg o Coppola, es el único que ha mantenido una regularidad a prueba de bombas en casi cualquier género que se os ocurra. Infiltrados es un peliculón, sí, pero antes vinieron Taxi Driver, Toro Salvaje, Uno de los Nuestros, La edad de la Inocencia, Casino… ¿De verdad no se le podía haber premiado antes?

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Cartel de Gladiator. Foto de John Gray.

Russell Crowe por Gladiator

No me matéis antes de tiempo. Gladiator es una de mis películas favoritas, y Russell Crowe lo borda. Pero una de las características de las Oscar consiste en premiar “a toro pasado”. Es decir, como te lo mereciste unos años antes, te lo damos ahora. Y a los demás, que les den. Eso pasó con Crowe, que debió haber ganado el año anterior por El dilema y no arrebatar el premio a un inconmensurable Tom Hanks por Naúfrago.

Shakespeare in love mejor película

Vale. Es una buena película. Pero aquel año hubo otra nominada: Salvar al Soldado Ryan. La película que cambió el cine bélico para siempre. Es cierto que Spielberg ganó el premio a mejor director, pero la influencia de aquella brutal escena del desembarco de Normandía mereció todos los galardones posibles.

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Cartel de American History X, obra maestra sobre los neonazis. Foto de Roberlan Borges.

Roberto Benigni por La vida es bella

Aquel año 1998 estuvo repleto de injusticias. La vida es bella es una película maravillosa. Pero al César lo que es del César. Roberto Benigni no mereció el premio a mejor actor. Competía con él, entre otros, el Edward Norton de American History X, un personaje carcomido por la culpa que el joven actor interpretó a la perfección.

Podría decir muchos más ejemplos, como que Blade Runner o Apocalypse Now no obtuvieran Oscar, o que el director más conocido del cine clásico, Alfred Hitchcock, tampoco consiguiera la preciada estatuilla. Aún así, es un espectáculo que nadie debería perderse. Al fin y al cabo, el que nos guste una película  no depende del número de premios que haya ganado.

 

 

 

 

 

Fernando Vílchez

Estudiante de 5º de Medicina. Me gusta la lectura, el cine, el deporte y el arte en general. En busca de los zapatos que dejen mi huella en el mundo.

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