Las ondas gravitacionales: una nueva era
Comienza la astronomía de ondas gravitacionales
El pasado 11 de febrero, el equipo del observatorio Advanced LIGO (Advanced Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory) confirmó la detección de las ondas gravitacionales, causando un revuelo mediático que ha acaparado los titulares de prácticamente todos los medios de comunicación. Pero ¿qué es lo que han detectado realmente este equipo de físicos? ¿Tan importante es este hallazgo?
Esta historia comienza hace 1300 millones de años, cuando la Tierra era un hervidero de vida microscópica. Por aquel entonces, sucedió un evento extraordinario: dos agujeros negros localizados en los confines del universo estaban condenados a un baile cósmico debido a la fuerza de la gravedad. Cada uno de estos agujeros negros tenía un tamaño de 150 km de diámetro y 30 veces la masa del Sol aproximadamente (!). Además, por si lo anterior todavía no fuera sorprendente, ambos agujeros negros daban vueltas el uno alrededor del otro a una velocidad descomunal, a la mitad de la velocidad de la luz.
De repente, en apenas una fracción de segundo, los dos agujeros negros se fusionaron para formar un agujero negro aún más grande, liberando una tremenda cantidad de energía que alteró el tejido del universo, el llamado espacio-tiempo (recordemos que, según la teoría de la relatividad de Einstein, tanto el espacio como el tiempo se encuentran entrelazados).
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Esta alteración se transmitió en forma de ondas, del mismo modo en que se propagan las ondas en un estanque de agua al lanzar una piedra. Durante millones y millones de años, estas “olas” (las ondas gravitacionales) se propagaron a la velocidad de la luz sin que nadie se interpusiera en su camino.
Mientras tanto, en la Tierra estaba sucediendo algo igualmente asombroso. La evolución continuaba su camino lento pero inexorable hasta la aparición de nuestros primeros antepasados directos hace unos pocos cientos de miles de años. Desde ese momento, la curiosidad del ser humano comenzó a desatar todo un abanico de progresos tecnológicos sin precedentes que nos han llevado hasta nuestra época.
Las ondas gravitacionales fruto de la fusión de los dos agujeros negros, ya debilitadas por el largo trayecto que habían recorrido, llevaban más de mil millones de años viajando por el universo. Antes de alcanzar la Tierra, el ser humano fue capaz de diseñar el aparato de medición más preciso que jamás se haya construido: el observatorio LIGO, localizado en EEUU.
Finalmente, la Tierra “tembló” el pasado 14 de septiembre, pero no fue un temblor cualquiera como el ocasionado por un terremoto, sino una leve vibración del tejido espacio-tiempo, tan leve que la distorsión provocada fue la millonésima parte del tamaño de un protón. El observatorio LIGO fue capaz de detectar esa minúscula distorsión predicha por Einstein hace 100 años culminando así esta bella historia.
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Las repercusiones de este descubrimiento son enormes; de hecho, son muchos los científicos que lo comparan con el momento en el que Galileo apuntó su telescopio al cielo por primera vez en la historia revelándonos un universo que nos era completamente desconocido. De igual modo, las ondas gravitacionales nos abren las puertas a un nuevo universo. Allá donde la luz no nos alcance, como sucede en los agujeros negros o en el mismo instante del origen del universo, las ondas gravitacionales sí lo harán; y para ser la primera vez que son detectadas, el descubrimiento ha sido capital: la fusión de dos agujeros negros confirmando definitivamente su existencia por si alguien aún dudaba de ellos.
No olvidemos que LIGO únicamente es un observatorio experimental cuyo objetivo principal era detectar las ondas gravitacionales, por ello no ha podido precisar la localización de la fusión de los dos agujeros negros en el cielo. En el futuro, a medida que se vayan desarrollando más observatorios de ondas gravitacionales, los físicos serán capaces de triangular con exactitud la fuente de dichas ondas.

Quién sabe lo que descubriremos a partir de ahora, las ondas gravitacionales pueden contarnos una historia del universo jamás imaginada. La sociedad nunca fue la misma desde que Galileo nos mostró cómo era el cielo realmente, ¿sucederá algo similar?
Imagen de portada: extremetech.com
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