La cara oculta: la historia del acorazado Maine.
«EE.UU. es uno de los principales Estados terroristas del mundo según su propia legislación» Noam Chosky.
¿Qué saben ustedes de historia? Voy a relatarles de una forma diferente algunos de los acontecimientos históricos más importantes de los dos últimos siglos desde una perspectiva que quizás no conocían. Después, serán ustedes los que sacaran sus propias conclusiones.
La historia del acorazado Maine. Este acontecimiento nos lleva a finales del siglo XIX, concretamente cuando Cuba era la última joya del imperio Español. Su valor comercial, agrícola y estratégico ya había provocado numerosas ofertas de compra de la isla por parte de varios presidentes estadounidenses, que el gobierno español siempre rechazó ya que, prestigio aparte, se trataba de uno de sus territorios más ricos y el tráfico comercial de su capital, La Habana, era comparable al que registraba en la misma época Barcelona.
El 25 de enero de 1898, el Maine, un acorazado americano de segunda clase hacía su entrada en La Habana sin haber avisado previamente de su llegada, lo que era contrario a las prácticas diplomáticas tanto de la época como actuales.
El 15 de febrero de 1898, a las 21:40 una explosión hizo saltar al Maine por los aires. Sin esperar el resultado de una investigación, la prensa sensacionalista norteamericana se hacía eco de la noticia y publicaba el siguiente titular:
«El barco de guerra Maine partido por la mitad por un artefacto infernal secreto del enemigo».

De los 355 tripulantes, murieron 254 hombres y dos oficiales. El resto de la oficialidad, incluído el capitan, disfrutaba a esas horas, de un baile dado en su honor por las autoridades españolas.
A fin de determinar las causas del hundimiento se crearon dos comisiones de investigación, una española y otra estadounidense, puesto que estos últimos se negaron a una comisión conjunta. Los estadounidenses sostuvieron desde el primer momento que la explosión había sido provocada y externa.
La conclusión española fue que la explosión era debida a causas internas. Los españoles argumentaron que no podía ser una mina como pretendían los estadounidenses, pues no se vio ninguna columna de agua y, además, si la causa de la explosión hubiera sido una mina, no tendrían que haber estallado los pañoles de munición. En el mismo sentido, hicieron notar que tampoco había peces muertos en el puerto, lo que sería normal en una explosión externa.

España negó desde el principio que tuviera algo que ver con la explosión del Maine, pero la campaña mediática realizada por los periódicos norteamericanos, convencieron a la mayoría de los estadounidenses de la culpabilidad de España.
EEUU acusó a España del hundimiento y declaró un ultimátum en el que se le exigía la retirada de Cuba, además de empezar a movilizar voluntarios antes de recibir respuesta. Por su parte, el gobierno español rechazó cualquier vinculación con el hundimiento del Maine y se negó a plegarse al ultimátum estadounidense, declarándole la guerra en caso de invasión de sus territorios, aunque, sin ningún aviso, Cuba ya estaba bloqueada por la flota estadounidense.
En cuanto al hundimiento del Maine, varios estudios posteriores han llegado a la conclusión de que lo más probable es que la explosión fuese provocada desde dentro del buque, debido a una ignición de la santabárbara, común en los buques estadounidenses de la época a causa del cambio del tipo de carbón utilizado, ya que hasta la época de la construcción del Maine, se usaban mamparos comunes para separar las carboneras de los almacenes de munición pues usaban como combustible la antracita para alimentar sus calderas.
Con el incremento de la construcción de buques de acero, la Armada de los Estados Unidos, comenzó a utilizar carbón bituminoso, que arde a una mayor temperatura, permitiendo por tanto alcanzar una mayor velocidad, pero mientras que la antracita no está sujeta a la autocombustión, el carbón bituminoso es considerablemente más volátil. De hecho, se había informado de incendios en las carboneras de buques de la Armada antes del hundimiento del Maine, varios de los cuales estuvieron a punto de provocar explosiones.
Como colofón a esta rocambolesca historia, en 1975, el Almirante de los Estados Unidos Hyman G. Rickover al frente de un equipo de investigadores reunió todos los documentos e informes de las comisiones encargadas de la investigación en 1898, y la de 1912, cuando se extrajeron los restos del buque. Después de un exhaustivo análisis de todo el material dictaminó, sin lugar a dudas «que una fuente interna fue la causa de la explosión del Maine”. Pero España tuvo que entrar en una guerra que aniquiló toda su Armada, costó la vida de millares de soldados y supuso la pérdida de las últimas colonias.
Quisiera por último dejar unas preguntas de reflexión para el lector. Han pasado más de 110 años de este acontecimiento, actualmente: ¿recuerda algún otro acontecimiento en el que piense que haya podido existir una manipulación mediática? En ese momento, tanto los motivos colonialistas por parte de EEUU como el afán económico por parte de los periódicos fueron los motores para hacer posible este atentado a la verdad, ¿creen que la información que los medios de comunicación actuales están sujetos a un poder superior como puede ser una empresa privada accionista o similares? Hace 110 años no existían las tecnologías de la información y las fuentes de datos que tenemos ahora (internet por ejemplo), sí este acontecimiento hubiese ocurrido en un día como el de hoy, ¿cuáles serían los pasos a seguir que usted tomaría para tratar de averiguar lo ocurrido?
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