Impresión 3D solidaria

La impresión 3D es una tecnología de fabricación que, a pesar de existir desde hace muchos años en el ámbito industrial, en los últimos tiempos ha ganado mucha fuerza. Esto se debe a que se empezó a distribuir a nivel usuario con un formato atractivo y de bajo coste. A parte de su bajo coste, el auge de esta tecnología se debe a la gran comunidad de software libre que la rodea; hay multitud de diseños en la red que con un simple click puedes hacer tuyos y el diseño de piezas propias es sencillo y se puede realizar desde cualquier programa de modelado 3D. Es por esto que diferentes disciplinas han encontrado cabida dentro de la tecnología 3D: desde piezas industriales, piezas para maquetación o casas a diseños de joyería, moda o decoración pasando por la impresión de tejidos y de órganos. Incluso se ha utilizado para la recreación de obras de arte destruidas, debido a los ataques que llevo a cabo el Estado Islámico en Irak este año.

Aunque muchas veces se asocia la tecnología con el beneficio económico, esto no es siempre así. En los últimos años también se está empleando está tecnología para un enfoque más social, como es la impresión de prótesis que llevan a cabo varios proyectos como WREX y e-NABLE. La motivación de estos proyectos es que muchos niños nacen con malformaciones o problemas musculares en sus extremidades, uno de cada mil niños nace con algún tipo de malformación en la mano, y el uso de una prótesis convencional es inviable en muchos de esos casos debido a su elevado precio, de 5.000 euros a 60.000 euros. Más aún teniendo en cuenta que los niños prácticamente cada año necesitan una nueva prótesis debido a su continuo crecimiento.

15402489186_0f01a753b2_oLas prótesis 3D además de tener un coste mucho más reducido, una prótesis diseñada por estos proyectos no tiene un precio mayor de 50 euros, son adaptables al crecimiento y personalizables para hacerlas más atractivas. Por estos motivos diversas organizaciones emprendieron un camino solidario para ayudar en el día a día a niños de todo el mundo.

El proyecto WREX (Wilmington Robotic Exoskeleton) se lleva a cabo en Estados Unidos y propone crear exoesqueletos que sirven como prótesis para niños que tienen problemas de movilidad o a la hora de agarrar objetos debido a enfermedades musculares. Este proyecto no tiene como fin presentar una solución a las enfermedades musculares, simplemente ofrecen una ayuda para que los niños puedan realizar tareas cotidianas que le permitan desarrollarse como cualquier otro niño. La prótesis que están diseñando ya la llevan más de 15 niños y está formada únicamente por piezas impresas y bandas elásticas que permiten su movimiento.

El proyecto e-NABLE, cuyo lema es enabling the future, se originó entre varios investigadores de Estados Unidos y Sudáfrica debido a que tras un accidente uno de ellos sufrió la perdida de los dedos. Posteriormente se realizaron otras prótesis para perdidas de dedos, de mano o malformaciones. John Schull se percató de que era un proyecto escalable y que se podían desarrollar prototipos y ayudarse unos a otros poniendo en contacto a la gente que necesitase las prótesis con gente que pudiese fabricarlas. Con esta idea en mente se desarrollo una red de diseñadores y fabricadores de e-NABLE, que basándose en diseños libres, crean las prótesis para el usuario final. Es un proyecto de carácter totalmente solidario, ya que el usuario final no tiene que pagar coste alguno por la prótesis.

A pesar de ser unos proyectos innovadores, estas prótesis no están consideradas como dispositivos médicos y aunque favorezcan la movilidad no permiten el movimiento individual de cada dedo y tampoco permiten soportar grandes pesos. Aún así, la idea y los resultados son muy positivos y ofrecen un mundo nuevo de posibilidades en el campo de los exoesqueletos y las prótesis así como un enfoque diferente y más comprometido para la fabricación 3D. Se puede ver como con ideas como estas, la tecnología ayuda a las personas y fomenta la solidaridad, recordándonos todo lo que podemos hacer los unos por los otros.

Imagen 1: Oliver Quinlan, «3D Printer»
Imagen 2: Enabling The Future, farmworkshop-14. Fotografía de Jen Owen

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