¿Estamos solos en el universo?
Tal vez esta sea la pregunta más importante que el ser humano se puede llegar a realizar a lo largo de su vida con permiso de la existencia de Dios. El auge científico del siglo pasado revolucionó por completo muchas ramas del saber, entre las que destacan la astronomía y la cosmología. Esta última, que estudia la evolución del universo en su conjunto, siempre había estado asociada con la superstición y el misticismo hasta que Einstein permitió a la comunidad científica entrar seriamente en estas cuestiones al desarrollar su famosa teoría de la relatividad. Como curiosidad, Einstein no ganó el premio Nobel por la teoría de la relatividad, sino por la descripción del efecto fotoeléctrico.
Nunca antes habíamos podido enfrentarnos cara a cara a estas cuestiones tan trascendentales. Preguntas como cuál es el origen del universo o si estamos solos en el universo ya son competencias de la ciencia por primera vez en la historia. Hoy nos centraremos en lo que nos dice la ciencia sobre la vida extraterrestre. Postergaremos para otro día el papel de un supuesto Dios (acotando el significado del mismo, pues se trata de un concepto muy ambiguo) en la evolución del universo.
¿Existen los extraterrestres?
La humildad del ser humano a la hora de abordar estas cuestiones ha brillado por su ausencia a lo largo de la historia. Desde tiempos inmemoriales nos hemos creído ser el centro de la creación, que ocupábamos un lugar privilegiado en el universo. Por tanto, creíamos que nuestro planeta tenía que localizarse en el centro del universo, no podía ser menos, y todo lo demás giraba a nuestro alrededor como si de una reverencia celestial se tratara.
La idea de que la Tierra se situaba en el centro del universo se consolidó con las teorías de Ptolomeo, que perduraron muchos siglos hasta que por fin Copérnico, Kepler y Galileo pusieron nuestro planeta en un lugar secundario, no sin antes tener unas duras discusiones con la Iglesia que estuvieron a punto de costarle la vida a Galileo. El astrónomo italiano tuvo que retractarse públicamente de sus teorías para esquivar la muerte.
Pero todavía estábamos muy lejos de entender realmente qué puesto ocupaba el ser humano en este escenario, pues el Sol no era ni mucho menos el centro del universo como pensaban en aquella época. No fue hasta el siglo XX cuando descubrimos la grandiosidad del universo gracias al astrónomo estadounidense Edwin Hubble, al que le debemos la visión moderna de la astronomía.
Vayamos recopilando por partes lo que sabemos a día de hoy, lo cual nos permitirá abordar la pregunta que encabeza este artículo: el Sol que nos ilumina cada día es una estrella normal y corriente como las que vemos en el cielo en una noche despejada; las estrellas, a su vez, se agrupan en galaxias, siendo miles de millones de estrellas las que conforman cada una de ellas; en total, existen más de 100 mil millones de galaxias en el universo observable (efectivamente, solo podemos ver una pequeña parte del universo total). En definitiva, el número de estrellas existentes en el universo viola completamente nuestro sentido común, incluso se llega a comparar con el número de granos de arena de todas las playas de la Tierra, una cifra muy inferior al número de estrellas en todo el universo.
Ahora bien, hace un par de décadas hallamos el primer planeta que orbitaba alrededor de una estrella distinta del Sol: el primer exoplaneta. Actualmente, se han confirmado casi 2000 planetas que dan vueltas alrededor de otras estrellas, todos ellos descubiertos en un área muy pequeña en relación con nuestra galaxia.

Ya estamos empezando a descubrir los primeros planetas del tamaño de la Tierra localizados a la distancia perfecta de la estrella para albergar agua líquida en su superficie, por lo que planetas como el nuestro no son para nada raros en el universo y se cuentan por miles de millones solo en nuestra galaxia (recordemos que hay más de 100 mil millones de galaxias ahí afuera).
Conocemos además que los ingredientes necesarios para la vida se encuentran por doquier en el universo. Raro es el lugar en el que no se encuentran moléculas orgánicas, que son los componentes de la vida; sin embargo, las tremendas distancias que nos separan de esos mundos nos impiden recoger más datos hasta que se desarrollen una nueva generación de telescopios que ya se están construyendo. Las distancias a estos mundos que están muy «próximos» a nosotros se miden en años-luz, que es la longitud que recorre la luz en un año a la velocidad de 300 000 km/s, que equivale aproximadamente a unos 10 billones (!) de kilómetros.
A tenor de la evidencia científica recopilada hasta el momento, creer que estamos solos en el universo resulta algo absurdo de sostener. Aquí tendríamos que diferenciar entre vida inteligente y vida microscópica. Ambas son probables de existir en el universo. ¿Cuánto de probable? Todavía no lo sabemos; de hecho, en el sistema solar aún no se descarta que existan microorganismos pululando en mundos como el planeta Marte o las lunas Europa o Encélado de Júpiter y Saturno respectivamente. Las próximas misiones espaciales destinadas al planeta rojo se dirigen con la intención de buscar señales de vida microbiana.
Algo de lo que sí podemos estar seguros es que nunca hemos estado tan cerca de responder a la pregunta de si estamos solos en el universo. Sin duda, sería un hito científico sin precedentes y es posible que estemos a punto de vivir ese momento.
Por nuestra salud mental, he obviado en este artículo los relatos de ovnis y demás magufadas, pues no han aportado ni una pizca de evidencia a este asunto. Además, no olvidemos que el término <<platillo volante>> fue inventado por el periodista Bill Bequette en 1947, que cometió un error capital transcribiendo el relato del piloto civil estadounidense Kenneth Arnold. Según el piloto, vio nueve objetos con forma de búmeran (no de platillos) que efectuaban unos movimientos parecidos a los que realiza un platillo rebotando en el agua. Bequette confundió el movimiento de los objetos con su forma, una equivocación que supuso la popularización del concepto.
Foto 1: Milky Way, hqwide.com
Foto 2: Captura, Pelicula E.T. el extraterrestre
Foto 3: Galaxia, Astronomy Nasa
