Epónimos en Medicina (III)
«En el desván y bajo la escalera, But y Ben con Burke y Hare. Burke es el carnicero,
Hare es el ladrón, Knox el chico que compra el filete»
Canción popular de Edimburgo en el siglo XIX
¿Qué tienen en común la Batalla de Waterloo, la parálisis periférica del nervio facial, el método homicida conocido como Burking y Sherlock Holmes? Elemental, querido Watson.
La historia que vamos a contar comienza hace 200 años en la Batalla de Waterloo (1815) con dos de nuestros protagonistas, los cirujanos escoceses Charles Bell (1774-1842) y Robert Knox (1791-1862), que coinciden por primera vez en las inmediaciones del municipio belga, ya que ambos formaban parte del cuerpo médico militar encargado de curar a los heridos del ejército aliado.

Naturales de Edimburgo, fueron miembros del Royal College of Surgeons de esta ciudad y llegaron a ser profesores de su Universidad. No obstante, y a pesar de que tenían un interés común por la anatomía, su relación no fue buena y Knox fue muy crítico con las habilidades quirúrgicas desplegadas por su compañero en Waterloo.
Los caminos de nuestros dos protagonistas vuelven a cruzarse unos años más tarde, cuando en 1824, Knox, nombrado encargado del recientemente fundado Museo del Royal College of Surgeons of Edinburgh, va a Londres en busca de Bell (que por aquel entonces era cirujano del Middlesex Hospital y trabajaba para el propio rey Jorge III) con el objetivo de comprar la colección de minuciosas ilustraciones anatómicas que fueron dibujadas por éste durante la Batalla de Waterloo y algunas de las cuales se pueden ver en la web del 200 aniversario de la batalla. Finalmente las adquirió por el precio de 3000£
Dicen de Robert Knox que sus lecciones de anatomía eran tan brillantes que a sus clases de disección acudían hasta 300 estudiantes, pero también que su excelencia académica quedaba ensombrecida por su difícil personalidad y arrogancia, que le llevaron a ganar no pocos enemigos entre sus colegas médicos de Edimburgo.
A principios del siglo XIX, la reducción del número de ejecuciones en el Imperio Británico debida a una serie de reformas en la legislación penal (el a posteriori denominado Bloody Code), condujo a un periodo escasez de cadáveres en las Escuelas de Medicina británicas. Por tanto, no fueron infrecuentes las incursiones en las que los resurreccionistas (sí, así se les llamaba) entraban en los cementerios con el fin de robar cadáveres para venderlos a las Escuelas de Medicina. En este contexto, tienen lugar en Edimburgo una serie de 16 asesinatos, conocidos como los asesinatos de West Port. Fueron llevados a cabo entre 1827 y 1828 por los irlandeses William Burke y William Hare, los cuales asesinaban a sus víctimas con un método asfíctico que pasaría a conocerse en la literatura forense como Burking o método Burke (uno de los asesinos se sentaba sobre la víctima, para inmovilizarlo y comprimir el tórax, mientras tanto el otro tapaba la boca y los orificios nasales).

Credit: Wellcome Library, London. Licence CC BY 4.0.
Los cadáveres de las 16 víctimas fueron vendidos al profesor Robert Knox quien los empleó para sus clases de anatomía. Si el Dr. Knox conocía o no el origen de los cadáveres se desconoce. A pesar de no ser condenado y de defender públicamente su inocencia en numerosas ocasiones, una multitud enfurecida atacó su casa. Sobrevivió por poco y pasó el resto de sus días ejerciendo su profesión en un barrio de Londres. William Burke fue condenado a muerte. De William Hare circularon muchas leyendas, una de ellas dice que quedó ciego tras ser asaltado por una multitud y acabó como mendigo ocultado por la niebla de calles del Londres decimonónico.
El porvenir de Charles Bell fue más prometedor que el de su colega. Tras ejercer en el Middlesex Hospital de Londres, se convirtió en 1829 en el primer profesor de Anatomía y Cirugía del College of Surgeons in London. Más tarde fue nombrado Sir y le fue ofrecida la plaza de profesor de Fisiología en el prestigioso King’s College of London, pero la rechazó dado que quería volver a Escocia, donde ejerció como Profesor de Cirugía desde 1836.
Actualmente es conocido mundialmente en el campo de la medicina por la parálisis periférica del VII par craneal (parálisis de Bell) y por el signo que lleva su nombre. Otros epónimos que hacen referencia a Charles Bell son la Ley de Bell-Magendie (establece que las raíces anteriores de los nervios espinales son motoras y las posteriores son sensoriales) y el nervio torácico largo (o nervio respiratorio de Bell), el cual no recuerdo haber memorizado en mis largas horas de estudio de Anatomía.
Bueno, a estas alturas quizá se estén preguntando que tiene que ver Sherlock Holmes con todo esto ¿A caso tenía una parálisis facial? ¿O es que en alguna de sus historias resolvió un asesinato por Burking? No exactamente…

Durante sus estudios de medicina en el Royal Infirmary de Edimburgo, el por aquel entonces joven Arthur Conan Doyle quedó especialmente sorprendido al conocer en 1877 a su profesor de patología forense, Joseph Bell, familiar de Charles Bell. Tanto le fascinaron a Conan Doyle las habilidades deductivas de su profesor, que éste le serviría como modelo para el protagonista de sus conocidos relatos detectivescos.
Foto de portada: «London – UK – Marylebone: Baker Street tube station» by Wally Gobetz on Flickr. Licence CC BY 2.0
