Entender el cine español

Que los problemas del cine español no son los impuestos o falta de ayudas, sino la calidad, no solo lo piensa nuestro Ministro de Hacienda Cristóbal Montoro, es una idea generalizada en la sociedad. Una gran parte sigue viendo nuestro cine como un continuo escenario de la Guerra Civil española y unos films con tramas bastante oscuras en los que predominan deprimentes temas sociales.

El cine español goza de premios y grandes críticas conseguidos internacionalmente. Cada vez más actores españoles están consiguiendo éxito en el cine americano e internacional. El año pasado, pese al negativo 21% de I.V.A. que tanto daña la cultura, se recaudaron 130 millones de euros y 20 millones de personas disfrutaron de nuestras películas.

Sin embargo, nuestro cine, en nuestro propio país, se sigue considerando “raro”, sin olvidar el gran estigma de la financiación pública. La gran cantidad de actores que expresan sus opiniones políticas hacen pensar a un gran sector de la sociedad que “esta gente vive del bote”. Por lo que he podido leer, la financiación en nuestro país funciona así:

Existe un Fondo de Protección a la Cinematografía, de donde salen estas subvenciones el cual ha sufrido grandes recortes en estos últimos años de hasta un 35% (ronda los 49 millones de euros) Según la Ley del Cine de 2007 las películas españolas pueden optar a dos tipos de ayudas:

  • Las anticipadas que se conceden antes del rodaje presentando un proyecto de la película (suelen rondar el medio millón de euros)
  • Las de amortización, que a su vez puede ser de dos tipos: dependiendo del número de espectadores que la hayan visionado (reciben un 15% de los ingresos conseguidos en taquilla); y las complementarias que valoran otros aspectos como premios conseguidos, coproducciones, etc. Estas ayudas se cobran dos años después del estreno de la película.

Un modelo envidiable es el que produce Francia, que se toma muy en serio el cine. Mediante un Centro Nacional de Cinematografía, se gestionan las ayudas y fondos funcionando de forma independiente. Tienen unos 500 millones de euros, los cuales la mitad son públicos y la otra mitad se reparte entre lo que pagan las cadenas de televisión por emitir las películas; como una tasa en las entradas para las películas no comunitarias. No es de extrañar que su cine tenga un gran éxito dentro y fuera de su país.

Solemos hacer comparaciones. Comparar el cine español con el americano es una falacia. Estados Unidos es la mayor potencia cinematográfica donde son grandes empresas las que ponen grandes cantidades de dinero para llevarlas a cabo y, a su vez por su distribución nacional y mundial suelen obtener grandes beneficios. En nuestro país eso no es posible.

El cine para muchos es una forma de desconectar, ver grandes escenas de acción donde siempre ganan los buenos y comedias románticas donde todo sale bien. Nuestro cine habla de temas sociales de violencia de género, homosexualidad, paro, maltrato, posguerra… pero también se pone a nivel de grandes comedias y películas de acción, intriga, fantasía y drama. Hemos disfrutado de grandes actuaciones de grandísimos actores y actrices y tenemos directores reconocidos internacionalmente como Pedro Almodóvar y otros como Juan Antonio Bayona y Alejandro Amenábar que consiguen hacer grandes películas españolas con grandes actores internacionales.

En mi opinión el cine sirve para contar historias. Que una película sea buena o mala no lo constituye su recaudación, sino lo que transmite. Y el cine español transmite mucho. No podemos pedir grandes producciones con poco presupuesto y tenemos que ver que las películas aparte de ser un gran entretenimiento, también puede ser una gran herramienta para la reflexión, recordar nuestra historia, criticar nuestra sociedad… Cada vez más gente disfruta de nuestro cine. Sin embargo, todavía queda por reducir ese dichoso 21% cultural y actualizar un modelo de cine que nos haga competitivos y que permita que desarrollemos el gran potencial que tiene esta industria y el gran talento que tienen nuestros cineastas.

Quiero terminar con la primera parte del monólogo inicial de Dani Rovira en la Gala de los Goya 2015 que refleja muy bien lo importante que puede ser nuestro cine como ha demostrado este último año:

«Esta noche todos los que nos dedicamos en cierta manera al cine, debemos de estar muy contentos. 2014 fue el mejor año del cine español, contribuyendo así al PIB de nuestro país, aportando más de 27 millones de euros a las arcas del Estado. Se han conseguido miles de puestos de trabajos. Hemos conseguido que más de 20 millones de espectadores hayan podido reír, soñar… ¡Que vivan los espectadores, que vivan las grandes historias, que viva el cine español»

Imagen de Nacho.

Luis Martínez

Estudiante de sexto de Medicina. Apasionado del cine, series de TV y a la lectura. Editor en MDO de las secciones de Cultura y PulpFilmtion.

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