¿Dónde están los extraterrestres?
En el artículo anterior nos preguntamos si estamos solos en el universo y concluimos que es difícil de sostener que la vida únicamente haya surgido en la Tierra debido a la enormidad del cosmos y los numerosos lugares potenciales de ser habitados. No obstante, nos podemos plantear la siguiente cuestión: si existen muchos mundos donde la vida ha podido surgir e incluso vida inteligente, entonces ¿dónde están los extraterrestres?
Puede parecer una perogrullada, pero esta pregunta ha intrigado a la comunidad científica desde que fue formulada por primera vez por el físico Fermi en 1950. Fermi mantuvo una conversación con unos colegas en una comida sobre vida extraterrestre. En un momento dado, Fermi acaparó la atención de la mesa al insinuar: “¿dónde están [los extraterrestres]?”. Desde entonces, nadie ha sabido responder a esa pregunta que constituyó la base de la famosa paradoja de Fermi.
El principal argumento de la paradoja de Fermi es el siguiente: si existe una gran cantidad de mundos capaces de albergar vida y algunos de ellos con la posibilidad de desarrollar vida inteligente y civilizaciones, algunas de estas civilizaciones deberían ser lo suficientemente avanzadas como para colonizar toda nuestra galaxia en unos pocos millones de años. Nos podría parecer que es demasiado tiempo, pero no olvidemos que es un intervalo relativamente corto comparado con la edad del universo, unos 13.800 millones de años.
Por tanto, si la galaxia puede ser colonizada en tan poco tiempo con la tecnología adecuada, ¿por qué no hemos detectado ninguna señal de una civilización extraterrestre? ¿Por qué todavía no hemos tenido contacto con ningún extraterrestre? La respuesta a estas preguntas resulta ser un eterno silencio.
A pesar de este panorama tan desalentador, muchos se han aventurado a explicar la paradoja de Fermi de diversas maneras:
- La vida inteligente es una auténtica rareza, siendo posible que seamos la única civilización en el universo. Esta hipótesis no descarta la posibilidad de que exista vida microbiana independiente de la Tierra. Recordemos que todavía desconocemos si la Tierra es el único planeta habitado del Sistema Solar (las lunas Europa, Encélado, Titán y el planeta Marte podrían albergar microorganismos).
- Las civilizaciones que han surgido en el universo se han aniquilado a sí mismas en cuanto han desarrollado la tecnología necesaria para autodestruirse. Es posible que nosotros estemos siguiendo ese camino (no estuvimos muy lejos de este desenlace durante la Guerra Fría).
- Viajar hacia otras estrellas tendría serios obstáculos aún desconocidos para nosotros que impide a las civilizaciones expandirse por la galaxia.
- No estamos escuchando adecuadamente ya que podemos estar errando a la hora de hacer presunciones sobre las supuestas civilizaciones extraterrestres. Posiblemente, los extraterrestres se están comunicando mediante una tecnología avanzada que no atinamos a comprender.
- Los extraterrestres ya nos están observando pero no quieren que los detectemos para no interferir en el curso de nuestra civilización.
Estas son algunas de las explicaciones que tratan de responder al hecho de que todavía no sepamos nada de los extraterrestres. Hay respuestas más extravagantes, como por ejemplo que somos en realidad los conejillos de Indias de una civilización superior que trata de experimentar con nosotros al estilo de El show de Truman. ¿Y si, por el contrario, ya hemos detectado señales de vida extraterrestre? La comunidad científica no descarta esta última posibilidad…
La famosa e intrigante señal Wow!
Era una noche del 15 de agosto de 1977. El astrónomo Jerry Ehman se encontraba en el observatorio Big Ear en Ohio (EEUU) trabajando para el programa SETI, que en inglés significa “search for extraterrestrial intelligence”. Como su nombre indica, este programa tiene el objetivo de buscar señales de vida inteligente en el universo. Ehman trataba de localizar alguna señal alienígena mediante la detección de ondas de radio.
Cabe destacar que existe un ruido de fondo en el universo de ondas de radio que tienen un origen totalmente natural, por lo que los investigadores tienen que diferenciar entre señales de radio emitidas por fuentes naturales y las que serían producidas por una civilización extraterrestre. Las características de una señal de radio procedente de una civilización alienígena serían dos principalmente: más intensa que el ruido de fondo y emitida en una frecuencia que no cabría esperar de una fuente natural.
Desde que se formó el programa SETI a mediados del siglo pasado, los radiotelescopios utilizados para “escuchar” ondas de radio no habían captado ni una sola señal que coincidiera con las características anteriormente mencionadas hasta el 15 de agosto de 1977. Esa noche, Ehman estaba analizando los números impresos en un papel que recogía la intensidad de la señal que estaba captando el radiotelescopio de Ohio: los números más grandes y las letras indicaban una señal intensa típica de una hipotética señal enviada por una civilización extraterrestre.
Cuando Ehman echó un vistazo al papel aquella noche, fue tal el sobresalto que se llevó que escribió en el margen: “Wow!”. La señal parecía encajar completamente con los criterios de una señal producida por una civilización extraterrestre. La señal fue incrementando su intensidad hasta alcanzar un máximo y después decreció durante un intervalo de 72 segundos, era justo lo que se esperaba detectar ante una posible señal alienígena.
Tras este espectacular evento, los científicos pronto enfocaron el radiotelescopio hacia el lugar donde había sido recibida. Silencio… La señal jamás volvió a ser captada de nuevo provocando una incertidumbre que todavía perdura a día de hoy. ¿Qué fue esa señal? ¿La señal fue enviada por una civilización extraterrestre o puede haber sido originada por un acontecimiento natural que desconocemos? La respuesta es bien simple: no lo sabemos. Lo que sí tienen claro los científicos es que la fuente tuvo su origen fuera del planeta Tierra y del Sistema Solar; es decir, en el espacio profundo.
Las dos hipótesis que se barajan actualmente son:
- Las ondas de radio que se recibieron aquella noche de 1977 fueron producidas por un evento cósmico extraño.
- La señal fue emitida por algún objeto artificial, tal vez por vida inteligente más allá del Sistema Solar.
No obstante, es imposible inclinarse por alguna de estas dos hipótesis, ya que al no detectarse de nuevo no se pudieron recoger más datos que habrían aclarado algo más esta cuestión.
Como podéis ver, siempre que nos embarcamos en preguntas trascendentales como las que han dado origen a esta serie de artículos, pronto nos percataremos de la tremenda ignorancia que tiene el ser humano en estos temas. Es posible que en un futuro nos parezca muy primitivo lo que sabemos en estos momentos al igual que nos ocurre cuando echamos la mirada hacia atrás en el tiempo. ¿Descubriremos algún día que no estamos solos en el universo? ¿Existen civilizaciones más avanzadas que la nuestra pululando en este preciso instante por el espacio?
Foto 1: Flickr
Foto 2: Wikipedia

