José Esquinas (II): «Los zorros proclaman la libertad para comer gallinas»
“Entre el fuerte y el débil, entre el rico y el pobre, entre el amo y el esclavo, es la libertad la que oprime y la ley la que libera”. Jean-Baptiste Henri Lacordaire, político, liberal y religioso francés, s.XIX)
Segunda parte de la entrevista a José Esquinas. Si todavía no has leído la primera, pulsa aquí.
Pregunta: Si el costo de los alimentos ha bajado tanto gracias al proceso de industrialización agrícola… ¿Realmente es tan importante la pérdida de la diversidad agrícola?
Respuesta: En el caso de la diversidad agrícola hemos perdido en el siglo XX hacia el 80% de las variedades tradicionales que existían en el mundo, y en casos como en EEUU el 93%. Pero sí, podríamos decir, ¿qué me importa a mí la diversidad? La comida es más barata y es lo que me importa. Pues bien, un buen ejemplo de la importancia de la diversidad biológica es lo que ocurrió en Irlanda con la patata. La patata llega a Europa en el siglo XVI y ya en el siglo XIX era un cultivo fundamental sobre todo en países donde los cereales no se adecuaban a la zona, hasta que en 1839 aparece un hongo que en dos años mata a todas las patatas de Europa, produciendo que en Irlanda más de la mitad de la población o emigre o muera de hambre. Se intentan utilizar productos químicos para combatir la enfermedad sin resultado, hasta que se busca en los países de origen resistencia, encontrándose multitud de variedades y con resistencia a esa enfermedad y a muchas otras, resolviéndose el problema. Más cercano en el tiempo encontramos el Mitosporos maides, que mató todos los maíces del sur de EEUU basados en una única variedad. No hubo muertes pero sí una carestía enorme y pérdidas millonarias. La resistencia se encontró en el maíz de África. Solo puedes buscar y seleccionar en la diversidad, en la uniformidad no hay selección posible. Esto es más importante hoy que nunca, cuando hay problemática añadida por el cambio climático. Por ejemplo, en España el clima esta cambiando a uno mucho más tropical y donde probablemente en pocos años muchos de los cultivos que se encuentran hoy en día no será posible conservarlos.
P: La ONU declaró el 2013 como año internacional de la quinoa. ¿Cuáles son los motivos de intentar reivindicar este alimento?
R: La quinoa es un cultivo que cuando los españoles llegaron a Sudamérica era el cultivo de los dioses. Entró en conflicto con el cultivo de nuestros dioses, sustituyéndose por el trigo, llegándose a prohibir y a condenarse a muerte a los que la producían. Sin embargo, la zona andina no reúne condiciones climáticas favorables para el trigo: allí unos 500 kilos por hectárea, aquí 5000. Lo que les resulta más rentable es comprar el trigo que cultivarlo, por lo que una salida de divisas muy importante está destinada a comprar trigo para hacer pan, que se subvenciona para dar a los pobres. Esto, como parece obvio, resulta ser un negocio desastroso. Para romper con esta colonización nutritiva la FAO declara el año internacional de la quinoa. Es un pseudocereal sin contenido en gluten y muy alto en aminoácidos esenciales bastante apreciable con otras características reseñables, lo que ha provocado que se produzca el renacer de la quinoa.
El ser humano ha utilizado entre 8.000 y 10.000 especies, y en la actualidad no tenemos más de 150 especies y 4 (maíz, trigo, arroz, patata) de ellas contribuyen con más del 60% a la aportación calórica humana, lo que quiere decir que hay una gran infrautilización. Todo esto provoca que el empobrecimiento también se produzca en nuestra dieta alimentaria, poniéndose más de manifiesto en la actualidad, valorándose aspectos como el contenido vitamínico, proteínico, micronutrientes, no solo el contenido calórico de los alimentos. Esta homogenidad, una dieta universal, ha provocado la carencia en micronutrientes, que se considera una de las principales causas del incremento de la diabetes y enfermedades vasculares y oncológicas. Estudios apoyan esta teoría.
P: ¿Qué opina sobre la especulación que existe en la alimentación y cómo cree que se podría parar?
R: Una de las causas por las que no se ha eliminado el hambre es justamente la especulación de los alimentos en el mercado internacional. Esos alimentos están en el mercado pero no llegan a la boca del que tiene hambre y la máxima expresión de esto tuvo lugar en el año 2008 con la crisis alimentaria en la que el precio del trigo, maíz, arroz, en pocos meses se multiplicaron en el mercado internacional. Es curioso porque de alguna manera tiene también su causa en la burbuja inmobiliaria, po
r lo que cuando se habla de crisis económica, crisis alimentaria, crisis inmobiliaria… en realidad nos referimos a una única crisis: crisis de valores. Los bancos y entidades financieras que ven que va a producirse una depreciación de los inmuebles empiezan a vender, teniendo entonces una gran cantidad de fondos que invierten en lo que se llama mercado de futuros de alimentos. Las entidades financieras van al agricultor y le compran su cosecha todavía no cultivada de dentro de 6 meses o de un año, con la única condición de mantener en sus almacenes esa cosecha. Cuando ya está lista, el agricultor llama a la entidad financiera que la venderá si el precio es lo suficientemente alto. Sino, dejarán que el alimento se pudra para que así suba el precio en el mercado artificialmente y al tener invertido en muchos otros sitios no les ocasiona pérdidas. Lo triste es que es legalmente posible, aunque sea inmoral y un crimen contra la humanidad.
Respecto a los países, algunos como Qatar, con poca capacidad de producir alimentos y dependientes del mercado internacional, adquirieron tierras en países pobres para producir sus propios alimentos y no quedar a expensas de este sube y baja, haciendo que los nativos tengan menos capacidad de producir alimentos para su autoconsumo.
La única forma de regular esto es con normas y leyes. Ahora mismo existe la libertad de los zorros en el corral de gallinas, los zorros que proclaman la libertad para comerse a las gallinas.
En el año 2008, se llegó a mil millones de hambrientos en todo el mundo.
Foto: Airwolfhound
Foto 2: JM Díaz
Foto 3: Sue Waters
Con la colaboración de Luis Martínez.
