José Esquinas (I): «40.000 personas mueren de hambre al día».
«Tenemos los medios, tenemos la capacidad de eliminar el hambre de la faz de la tierra en nuestra generación. Solo necesitamos la voluntad». (John F. Kennedy, presidente de EEUU)
José Esquinas nació en Ciudad Real en 1945. Hijo de agricultor, creció en constante contacto con la tierra, aprendiendo no sólo a cultivarla, sino también a amarla y respetarla. Una pasión que le condujo a una experiencia de años en la FAO, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en la que ha conocido multitud de culturas, viajado a más de 100 países y donde participó activamente en el Departamento de Recursos Biológicos, siendo uno de los máximos responsables de diversos compromisos y tratados. Es Doctor Ingeniero Agrónomo por la Universidad Politécnica de Madrid y Máster en Horticultura y Doctor en Genética por la Universidad de California.
Pregunta: Vamos a comenzar por una anécdota que me ha resultado graciosa. Es usted conocido como «Pepe el de los melones», ¿a qué se debe el sobrenombre?
Respuesta: La tesis doctoral la realicé a finales de 1960 y se centraba en las distintas variedades de melones. Para ello, recolecté en todo el territorio nacional unas 370 variedades con la ayuda de alcaldes, maestros, párrocos y guardia civiles de cada pueblo a los que escribí. En la actualidad no debe haber más de diez que se comercialicen. El problema es que esas variedades teníamos que estudiarlas, clasificarlas… por lo que plantamos cada una de ellas en un huerto en Aranjuez. Estudiantes voluntarios y yo estuvimos viviendo en el huerto en tiendas de campaña pero no éramos suficientes. Finalmente, Encarna Sánchez en su programa de radio Encarna de noche daba a conocer los voluntarios que necesitábamos y a cambio yo le contaba anécdotas que ocurrían en el huerto. Ella me bautizó como «Pepe el de los melones».
P: Tras 30 años en ella, ¿qué valoración tiene de la FAO?
R: Considero que ha sido muy positivo, creo que me ha enriquecido enormemente, pasando de los ideales a las realizaciones, conociendo realidades muy distintas tras viajar a muchos países y obteniendo gracias a ello una perspectiva mucho más amplia, dejando a un lado la mentalidad de que somos el ombligo del mundo.
Desde pequeño, cuando me preguntaban de dónde era, decía que era ciudadano del mundo. Tras haber viajado, respondía de España, de Castilla La Mancha y de Ciudad real. Necesitas tus raíces, valores e identidad local para poder tener una proyección internacional. Me daba pena que algunos de mis compañeros rehuyeran de sus raíces, perdiendo su cultura sin obtener otra a cambio. Sin tener raíces, el viento te lleva de un lado hacia otro. Creo que se puede tener unas raíces y al mismo tiempo ser internacional, probablemente sea necesario.
P: ¿Cree que la ONU tiene capacidad para actuar frente a las repetidas agresiones contra los derechos humanos o que sirve solamente de maquillaje para la opinión pública?
R: La Carta de las Naciones Unidas dice «nosotros los pueblos del mundo venimos para sustituir los cañones por el diálogo», pero realmente es un foro de gobiernos, que pueden ser o no representativos del país y que duran 4 años, por lo que intentan capitalizar sus acciones para las próximas elecciones. El altruismo a largo plazo se pierde. Sin embargo, es la ONU la que define los derechos humanos, y tiene funciones importantes como la realización de proyectos, actuar como centro de excelencia y, la más importante a mi juicio porque no puede ser sustituida por ninguna otra organización, la ya comentada ser foro de debate entre gobiernos para llegar a acuerdos que pueden llegar a ser vinculantes, como el ya aprobado sobre los derechos de los pueblos indígenas, acuerdos sobre el cambio climático y muchos otros.
Hoy en día, cuando el medioambiente está siendo afectado por la contaminación y el calentamiento global, lo necesario es un sistema de gobernanza mundial, volviendo a la idea originaria. En mi opinión, el objetivo podría ser un parlamento mundial.
P: Se ha producido una especialización de cultivos en búsqueda de una mayor competitividad. ¿Cómo puede afectar a la llamada soberanía alimentaria? ¿Es necesario aumentar la producción de alimentos para hacer frente al crecimiento de la población mundial?
R: En la FAO surge el término de seguridad alimentaria, que se refiere a la capacidad de producir alimentos de buena calidad para todas las personas del planeta. La soberanía alimentaria se refiere a la capacidad de cada pueblo de producir sus propios alimentos, es la capacidad de autoalimentarse. En estos momentos, según datos de la FAO existen alimentos suficientes para alimentar a un 60% más de la población actual. Y sin embargo el 20% pasa hambre y 40.000 personas mueren como consecuencia del hambre y la malnutrición c
ada día.
La soberanía alimentaria está relacionada con la volatibilidad de los precios en el mercado internacional. Si hay alimentos y no llegan a la boca de quien tiene hambre, el problema es el acceso. Si una comunidad tiene capacidad de producirlos es mucho más improbable que pase hambre. En un primer momento, agricultores y consumidores eran los mismos. Poco a poco empieza todo a separarse, desplazándose a las ciudades, pero el campo sigue estando muy cercano. En la medida que hay un proceso de industrialización y se expande internacionalmente, el objetivo pasa a ser aumentar la producción para aumentar las ganancias, pasando del agricultor consumidor a las grandes extensiones agrícolas. En ese contexto se encuentran primero la revolución industrial y después la revolución verde, que desemboca en nuevas variedades mucho más productivas siempre que se les añada los imputs (abonos, fertilizantes, pesticidas), capaces de producir mucho cuando las condiciones son adecuadas, condiciones que pueden crearse (invernaderos), lo que conllevó una pérdida de una enorme diversidad de tipos de plantas, y dando una supremacía del comercio sobre la agricultura, que originariamente incluía cosas como el desarrollo rural y la conservación de los recursos naturales. Como todo eso no tiene un valor en el mercado ha desaparecido, solo el producto final es lo que se cotiza, sacrificándose la diversidad por un aumento de la producción. Tiene sus ventajas y sus inconvenientes, el español medio ha reducido del 70-80% su salario destinado a alimentos al 17% en la actualidad. El problema aparece en las tierras cultivables, la deforestación y la contaminación atmosférica, entre otros.
Primera parte de la entrevista de MDO a José Esquinas. La segunda se publicará el 4 de Julio y la tercera el 7 del mismo mes.
Foto: Zoriah
Foto 2: JM Díaz
Foto 3: Indigo Skies Photograp
Con la colaboración de Luis Martínez.
