Epónimos en Medicina (II)
Un enfermo mental cuesta diariamente unos 4 marcos, un enfermo 5,50 marcos, un criminal 3,5 marcos y un apprenti 2 marcos.
- Haced un gráfico con estas cifras.
- Según prudentes estimaciones, hay en Alemania 300.000 enfermos mentales, epilépticos, etc. que reciben cuidados permanentes. Calculad cuánto cuestan anualmente estos 300.000 enfermos mentales y epilépticos. ¿Cuántos préstamos a fondo perdido (no reembolsables) de 1.000 marcos se podrían hacer para jóvenes matrimonios si este dinero pudiera ser ahorrado?
Problema de Matemáticas planteado a los
alumnos de una escuela durante el III Reich.
H.J. Gamm, Der braune Kult, Hamburg, Rútten una Loening, 1962.
Aktion T4 es el nombre que recibió el programa de eutanasia activa llevado a cabo sobre discapacitados y enfermos mentales durante el III Reich. Pretendía, en última instancia, alcanzar el ideal de raza aria que permitiría a los alemanes recuperar el prestigio perdido tras la IGM.
Las bases científicas de la reforma racial nazi las encontramos en la llamada higiene racial, corriente nacida a finales del siglo XIX y basada en la aplicación de los principios darwinistas de evolución y selección natural. Un libro sobre higiene racial fue mencionado en la anterior entrada de Epónimos en Medicina, ¿recuerdas cuál es?

Esta búsqueda de principios científicos que justificaran los objetivos políticos nazis hizo que los médicos ocuparan un lugar importante en el estado Alemán, y que sobre ellos recayeran tareas como determinar quién recibiría o no asistencia sanitaria, según mereciera la pena desde un punto de vista económico. La administración de soluciones biológicas que permitieran alcanzar la pureza racial también era labor de los médicos. Entre estas soluciones, además de los conocidos campos de concentración y exterminio (solución final o Endlösung der Judenfrage), se encontraban otras como la esterilización involuntaria o la eutanasia (Aktion T4).

El programa de eutanasia fue aprobado oficialmente coincidiendo con la invasión de Polonia. El nombre Aktion T4 deriva de la dirección de los cuarteles generales de la organización, situados en Berlín en la Tiergartenstraße 4. La ejecución del programa tuvo lugar en 6 centros, la mayoría de ellos antiguas instituciones de cuidados crónicos. Uno de ellos era Brandenburg-Goerden, donde ejercía su labor el reputado neurólogo Julius Hallervorden, mundialmente conocido por la enfermedad que lleva su nombre y el de su colega, Hugo Spatz.
La neurodegeneración asociada a pantotenato quinasa, neurodegeneración por acumulación de hierro tipo 1, o síndrome de Hallervorden-Spatz es una entidad neurológica con herencia autosómica recesiva que aparece desde la infancia. Clínicamente se caracteriza por la presencia de demencia, alteraciones de la postura y el tono muscular, síntomas extrapiramidales y ataxia. Se debe a una mutación del gen que codifica la proteína pantotenato kinasa (PANK2), lo que da lugar a un acumulo de hierro en los ganglios basales y que da una imagen característica de “ojos de tigre” en Resonancia Magnética.

Algunas de las consecuencias del programa Aktion T4 fueron las siguientes:
- El número total de ejecuciones llevadas a cabo en los 6 centros durante el periodo de duración del programa fue de 70,273.
- La cifra de autopsias en Brandenburg-Goerden pasó de 4 en 1938, a 1260 en el periodo comprendido entre los años 1939 y 1945.
- Más de 700 cerebros provenientes de estas ejecuciones fueron destinados a las investigaciones del Dr. Hallervorden. Él mismo supervisó muchas de las extracciones para que no se dañase el tejido cerebral y el 28 de Octubre de 1940 presenció el asesinato de 60 niños.
- Hallervorden publicó artículos en 12 revistas científicas, 7 de ellos como único autor. En 1956 recibió el doctorado honorífico y en 1966 murió como profesor emérito.
En 1945, el psiquiatra alemán Leo Alexander entrevistó a Julius Hallervorden acerca de su implicación en el Aktion T4. Una de las preguntas fue si conocía el origen de los cerebros con los que había estaba investigando. Hallervorden respondió:
Escuché lo que iban a hacer, así que me dirigí hacia ellos y les dije, “mirad, chicos, si vais a matar a toda esa gente, al menos extraed los cerebros para que el material pueda ser utilizado”. Había un material maravilloso entre aquellos cerebros, preciosas deficiencias mentales, malformaciones, y enfermedades infantiles. Me preguntaron que cuantos podría examinar, y yo les dije que un número ilimitado. Cuantos más, mejor.
¿Qué pensáis? ¿Debería Hallervorden ser premiado con un epónimo?
Fuente: Shevell, Michael I et al. Julius Hallervorden’s wartime activities: Implications for science under dictatorship. Pediatric Neurology , Volume 25 , Issue 2 , 162 – 165
