TTIP, la relevancia de lo que nadie habla
Durante los últimos meses hemos asistido a una importante controversia sobre el que parece va a ser el nuevo tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Europa. Quizás aún no sepas en qué consiste, pero muy posiblemente estarás a favor si eres conservador y en contra si eres progresista, ¿o no?. En cualquier caso, y esto es más que cierto, muchos de los temores que desde organizaciones civiles nos llegan no son precisamente infundados sino que vienen a raíz de la absoluta opacidad que, entre Bruselas y Washington, se está manteniendo a la hora de las negociaciones, y a mí personalmente eso no es que me asuste, me da pánico…
En primer lugar, ¿Qué es eso del TTIP?
TTIP son las siglas del acrónimo en inglés para Transatlantic Trade and Investment Partnership, o lo que es lo mismo, Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Se trata de un acuerdo mediante el cual los Estados Unidos y Europa podrán potenciar e incrementar tanto su comercio como inversiones explotando el vasto mercado que ambos poseen, siendo su idea el “crear empleo y crecimiento” tomando como punto de partida una mayor semejanza reglamentaria.
Para que lo entendamos con un ejemplo sumamente rudo: antes Estados Unidos y Europa “vivían” en casas de la misma calle, ahora se pretende que ambos se trasladen a un adosado donde encima te puedes ir de una casa a otra sin pisar la calle.
¿Cuáles son los pilares básicos de este tratado?
Para este acuerdo encontramos 3 pilares:
• Acceso al mercado
• Reglamentación y barreras no arancelarias.
• Normas comunes
Todo esto se está negociando al mismo tiempo de una manera “semisecreta”, ya que, en principio, la pérdida de soberanía que se nos aplicaría quedaría recogida en los libros de historia (o incluso en el Guinness). Se habla de que las empresas pudieran recurrir decisiones soberanas de los gobiernos, cambiar leyes, eliminar subvenciones, etc. Así es, el TTIP va a estar por encima de las leyes de los países miembros, estando estos sometidos a un tribunal independiente de carácter, cómo no, privado.
¿Cuáles son sus objetivos?
A groso modo, se pretende un blindaje de las prerrogativas que ostentan las grandes empresas a fin de que los negocios que estas mantienen no se vean afectados ante cualquier cambio político.
¿Cuáles podrían ser sus efectos?
La peculiaridad de este tratado es que, de llegar nuevos políticos o formaciones políticas en un futuro al parlamento europeo, a la hora de modificarlo les seria completamente imposible, ya que como hemos mencionado el TTIP está por encima de nuestras leyes.
Por otra parte esta la privatización de la justicia, dado que se cualquier discrepancia sobre una inversión exterior se vería sometida a un procedimiento arbitral privado.
En cuanto a los europeos nuestra situación seria:
• Perder derechos laborales (más…)
• Limitación de los derechos de representación colectiva, sindicatos.

• Eliminación de los estándares técnicos y normativos industriales, hay por ejemplo pesticidas en EEUU que aquí en Europa no están permitidos por el daño que causan y que pasarían a comercializarse.
• Privatización de servicios públicos.
• Importante posibilidad de una rebaja salarial, ya que las empresas podrían solicitarlo a fin de equiparar nuestros salarios a países donde la renta es menor y así competir en el nuevo “libre mercado”.
¿Cuál ha sido la postura de nuestros eurodiputados?
Hasta ahora la postura de los eurodiputados progresistas ha ido variando según el panorama político nacional, pasando de votar a favor el pasado año, votar en contra de que se someta a Referendum junto con PP, PNV, CiU y UPyD en 2014, a estar absolutamente en contra en 2015. Pero hace unos días se ha producido un cambio de opinión y parece ser que, en la votación del próximo 10 de junio de 2015, se votará finalmente a favor del tratado. No hace mucho desde la sede socialista comenzaba a circular un email donde se justificaba este cambio de opinión basándose en el rechazo de arbitraje privado (ISDS) y proponiendo tribunales públicos. Quizás lo que realmente necesitamos es que el TTIP pase a la historia como un cuento de terror para las generaciones venideras.
Os invito a que visitéis todos los hiperenlaces que he ido dejando en el texto, de donde en mayor parte he obtenido la información, especialmente este: enlace. Es una entrevista a Verónica Gómez, de Attac Alicante. Prometo que no tiene desperdicio.
Foto de portada: Agencias.
