Crítica de las flores de la guerra (2012), de Zhang Yimou

El 13 de diciembre de 1937, durante la 2º guerra chino-japonesa, los japoneses tomaron Nanking, capital de la República China por aquel entonces. Los comandantes del ejército chino abandonaron la ciudad antes de tiempo, dejando una ciudad repleta de soldados rasos y civiles. En este contexto se produjo uno de los episodios bélicos más vergonzosos de la historia reciente, que aún genera tensiones diplomáticas entre China y Japón.

Sin ningún tipo de límites, los soldados japoneses mataron, violaron y saquearon la ciudad durante semanas. Las cifras, siempre variables según el bando que informe, rondaron entre los 100.000 y los 300.000 muertos, incluidos mujeres y niños. Al acabar la guerra, el gobierno japonés tomó medidas y los oficiales al mando fueron ejecutados.

kevin dooley
Monumento memorial de la masacre de Nankín. Foto de Kevin Dooley.

Una de las películas más conocidas sobre la masacre de Nanking, aparte de Ciudad de vida y muerte, es Las flores de la guerra, la superproducción más cara en la historia de China, dirigida por Zhang Yimou y protagonizada por el magnífico actor Christian Bale, ganador del Oscar y conocido por ser el Batman de Christopher Nolan.

Adaptando un hecho real recogido en la novela de Yan Geling, Bale interpreta a John Miller, un buscavidas norteamericano residente en Nanking que trabaja como maquillador de cadáveres y sepulturero. John acude a la catedral de Nanking para enterrar al padre Ingleman, pero las circunstancias (entre otras, comida, vino y una cama confortable) le obligan a quedarse en la catedral junto a trece niñas que estudiaban con el sacerdote y el monaguillo que las protege. Al cabo de los días, un grupo de prostitutas acuden en busca de protección y se refugian en el sótano. Para proteger a todos de la violación de las tropas japonesas, el sepulturero se hace pasar por el sacerdote a cargo de la catedral. Pese a todo, poco podrá hacer frente a la barbarie que se desata a su alrededor.

Zhang Yimou es un director excepcional  y elegante, que utiliza planos picados e incluso un plano secuencia de la persecución de los soldados japoneses a una chica. Sin embargo, mientras que en las escenas intimistas (casi toda la película) saca lo mejor de sus actores, en las escenas bélicas, aunque es capaz de dar belleza a imágenes terribles, toma algunas decisiones discutibles, como la cámara lenta cada vez que muere un personaje.

worldxsoul
El falso sacerdote junto al monaguillo y las estudiantes cantando para el jefe militar japonés. Foto de worldxsoul.

Por lo demás, el guión es magnífico. Es un tratado sobre la dignidad. Se resaltan las terribles acciones de los japoneses, pero también que es en esos momentos donde florece lo mejor del ser humano. En la película hay asesinatos, saqueos y violaciones, pero también sacrifico, amistad, entrega y amor. Nos enseña que el sufrimiento puede unir a todo tipo de personas. En este caso, unas prostitutas, unas estudiantes religiosas y un sepulturero caradura que acabará convirtiéndose en un hombre de fe porque es a lo único a lo que puede agarrarse con el horror que le rodea.

En resumen, una película notable que todo el mundo debería ver para acercarse a un hecho atroz que muchos desconocen.

Lo mejor: la fuerza de muchas de sus escenas, como la aparición del falso sacerdote para evitar la violación de las niñas en la catedral. Cuando parece que lo ha evitado, un soldado se acerca a él y saca la espada. El rostro del protagonista se deshace por el miedo. La violación continúa.

Lo peor: la cámara lenta en las escenas bélicas. Al ser una película japonesa, una cultura totalmente distinta a la nuestra, puede costarnos empatizar con muchos de los personajes.

Nota: 7/10

Fernando Vílchez

Estudiante de 5º de Medicina. Me gusta la lectura, el cine, el deporte y el arte en general. En busca de los zapatos que dejen mi huella en el mundo.

0 0 votos
Article Rating
Suscribir
Notificar de
guest

0 Comments
Opiniones en línea
Ver todos los comentarios