Daniel Lacalle: «No apueste contra el ingenio humano, perderá»
Hoy nuestras preguntas van dirigidas a Daniel Lacalle (Madrid, 1967), economista y gestor de fondos de inversión. Autor de diversos libros sobre economía como «Acabemos con el paro», es un asiduo de los medios de comunicación, destacando por su relevancia en el ámbito político LaSextaNoche.
Daniel, usted se define liberal, ¿le parece que el Partido Popular se encuadraría dentro de esa ideología, como ellos muchas veces presumen?
El Partido Popular es un partido de centro y conservador, con muchas sensibilidades, entre las que se encuentra la liberal. Liberal, no libertario que es algo muy diferente.
¿Cuáles consideraría los puntos fuertes del liberalismo económico? ¿Vendría necesariamente con un tránsito libre de personas, con los peligros que pueden conllevar actualmente, con el terrorismo más en auge que nunca?
El liberalismo es la defensa de la propiedad privada, el imperio de la ley, el libre comercio y la libertad individual de todos. No tiene nada que ver con el tránsito indiscriminado. Una cosa es la apertura de fronteras y otra el tránsito e inmigración ilimitada e indiscriminada, que no son viables en una sociedad estructurada por ser impracticables, no por voluntad.

A su juicio, ¿cuál es para usted el talón de Aquiles del sistema de Libre-Mercado? ¿No quedaría el trabajador en una situación de inferioridad a la hora de negociar con su empleador?
El libre mercado no significa cero regulación. Significa tener unas leyes y normas básicas que faciliten y mejoren la interacción entre los agentes y ayuden a prevenir ciertos abusos, incluido el de entorpecer y ralentizar por parte de la administración pública.
Tengo la sensación de que algunos en España identifican liberalismo con la Ley del Oeste o de la Jungla y es una soberana sandez que sólo se promueve desde sectores que conceden una especie de halo angelical a todo intervencionismo. Liberalismo es lo que vemos en las sociedades más avanzadas, para empezar en esos países nórdicos que idealizamos a la hora de gastar y que olvidamos en el nivel de libertad económica y apertura.
Desde los partidos emergentes, como Podemos, se ha invocado la necesidad de una evolución del sistema español a otros considerados por la mayoría como socialdemócratas, teniendo como ejemplo el de los países nórdicos. ¿Sería posible y deseable una transición «nórdica» del sistema actual?
El modelo de Podemos se parece al nórdico como un huevo a una castaña. En nada. Podemos es un modelo intervencionista feroz, basado en los peores ejemplos de Ecuador -donde se fueron «a aprender» sus líderes- o Venezuela, y nada que ver con los países nórdicos que son Top 10 global en libertad económica y facilidad para crear empresas. Podemos no es socialdemócrata es incuestionablemente intervencionista leninista.
Para hacer la transición al modelo nórdico hay que tener el respeto escrupuloso a la propiedad privada y la libertad individual con los que se fundaron esas naciones, y después, con la prosperidad que ello crea, se puede hablar de estado del bienestar. No antes.

Los niveles de endeudamiento español antes de la crisis eran del 39%, disparandose tras el rescate bancario a prácticamente el 100% del PIB. Esto nos dice que el Estado era sostenible hasta que se produjeron estos «créditos a bajo interés a la banca», como lo denominaron en el Gobierno. ¿Cuál habría sido la mejor solución, a su juicio, en lugar de dar dinero a bancos que habían jugado con fuego y se habían quemado?
El Estado no era sostenible ya que se embarcaba en déficits anuales de 9-10% del PIB. Que la deuda fuera baja era un engaño cuando el desajuste anual (entre fiscal y comercial) superaba los 15 puntos del PIB. Nos engañamos mirando al stock de deuda sólo cuando el deterioro de las cuentas anuales era de proporciones sólo vistas en países como Argentina.
La deuda no se ha disparado por el rescate a las cajas públicas -ojo con decir a la banca, que la banca privada tuvo que poner 70.000 millones de euros para garantizar que se cubría el agujero-. El rescate han sido 63.000 millones y la deuda ha aumentado en 300.000 millones. La deuda se ha disparado por el rescate a las comunidades autónomas, las facturas impagadas dejadas en 2011 y porque el estado se había mantenido gastando como en la época de la burbuja mientras se perdían 40.000 millones anuales de ingresos fiscales extraordinarios por dicha burbuja.
Un tema de candente actualidad es la posible independencia de Cataluña, con diversos expertos que desaconsejaban su viabilidad económica. ¿ Piensa que Cataluña saldrá perjudicada, o que la descentralización a la larga tiene más aspectos positivos que negativos?
Cataluña saldría perjudicada porque el 55% de sus «exportaciones» serían al resto de España con el consiguiente impacto económico. Adicionalmente, no hay una sola agencia de calificación que reconozca que vaya a tener un impacto positivo la independencia, por eso el bono catalán es «basura» ante la posible secesión. El propio consejo de transición nacional reconoce que tendrían que reestructurar deuda y emitir bonos de alto riesgo «canjeables en impuestos».
La llegada de refugiados piensa que debería verse como una amenaza económica, tal y como se está comunicando desde algunos sectores, o como una obligación moral que debemos cumplir?
Ni una cosa ni otra. Los refugiados no pueden venir sólo a Europa. Casi ningún país vecino, con similitudes culturales y cercanía, ha acogido a estas personas. Tiene que ser una solución global, los refugiados no quieren venir a malvivir en un país u otro. Se merecen vivir en su país y que les devuelvan sus casas y posesiones. La solución no es acoger a muchos, sino poner las herramientas para que no se tenga que ir ninguno, acabando con la tiranía y el terror que les ataca.

Tras el escándalo que se produjo por la actuación de los bancos de inversión Goldman Sachs y Lehman Brothers con las hipotecas basura o «subprime», con una repercusión mundial y hundimiento de economías enteras, ¿piensa que habría que tomar cartas en el asunto?
Le recuerdo que las hipotecas basura no son un invento de los bancos de inversión sino de dos enormes empresas públicas, Freddie Mac y Fannie Mae, que decidieron dar crédito a cualquiera aunque no pudiera pagarlo y luego empaquetarlo para «reducir» riesgo. Y que tenían máxima calificación crediticia por estar avaladas por entidades como esas.
En los últimos años ha crecido la preocupación por el medioambiente, con gran número de estudios que nos advierten de los peligros de continuar con el sistema actual, tanto para los ecosistemas como, sobre todo, para los países más desfavorecidos. ¿Cree que puede haber una solución o es necesario una ruptura con lo que hasta ahora ha sido predominante en el mundo?
Esos estudios son los mismos que decían que se iba a acabar el carbón y el petróleo o que en 2013 no iba a existir el Polo Norte. Estudios que ignoran la eficiencia, la tecnología y la mejora de condiciones para todos. Los malthusianos se equivocan siempre y lo solucionan prediciendo otro desastre «inminente». La realidad es que hoy necesitamos un 40% menos de energía primaria para crear una unidad de PIB global que hace diez años, que la pobreza y el hambre en el mundo están a mínimos históricos y que nunca hemos tenido mejor acceso a bienes y servicios con un uso más eficiente de los recursos. No apueste contra el ingenio humano, perderá.
