IU: El amigo simpático que nunca liga.

Las últimas elecciones andaluzas han dado y darán de qué hablar estos próximos días. La victoria del PSOE ha dejado en un papel más secundario del esperado a Podemos e IU, y Ciudadanos le pisa los talones al PP.

El apoyo mostrado a IU hace pensar en una pobre simpatía del electorado andaluz hacia el partido dirigido por Alberto Garzón. Sin embargo, no he escuchado poco sobre IU en los círculos universitarios, y siempre para bien. Comentarios como “Maíllo es un buen tipo” o “Alberto Garzón me gusta mucho como político” no son difíciles de encontrar. El problema llega a la hora de elegir. Cuando se indaga algo más en las intenciones de voto, la respuesta es siempre la misma: No, no les votaré. Esta imagen que tiene una parte de la población me hace pensar en el ambiente político andaluz como si de una fiesta de gala se tratara, produciéndose una vez cada cuatro años y de la cual van cayendo de la lista de invitados algunos con cierta fama y entrando otros nuevos que prometen.

En esta fiesta hay varios ilustres que no han faltado a ninguna cita desde la creación de la democracia, con suertes dispares. IU me hace pensar en el amigo simpático de la fiesta. Normalmente es bienvenido mientras se limite a hacer poca cosa y le ría las gracias al anfitrión, pero cuando hay que de verdad mojarse por alguno, es el último de la fila.

Por otro lado, el rol de anfitrión en Andalucía está claro quién lo juega. El partido socialista ha gobernado todas y cada una de las legislaturas desde 1982. No hay quien le tosa cuando la fiesta se realiza en su casa y, aunque se vislumbra un pequeño agotamiento, el mayordomo, la Ley D’Hont, barre para casa y si te he visto no me acuerdo. Sólo en una fiesta se ha visto algo distinto: Los populares han sido los únicos capaces de quitarle protagonismo a nuestro anfitrión en la fiesta de hace tres años, pero el apoyo esperado del simpático con el que siempre cuentan los socialistas hizo que las aguas volvieran a su cauce.

Nos quedan los dos recién llegados. Ambos con aspecto juvenil y aire nuevo, pero con distintas cartas de presentación. Uno conciliador y otro revolucionario. Uno con la carta del Ibex y otro con la carta de Venezuela, cartas puede que merecidas o puede que asignadas, pero ambos intentando dar el relevo a los partidos de “la casta”. Sin embargo, parece que las trayectorias paralelas se van a cruzar, y sólo un cambio de timón del lado púrpura podría hacer que recuperasen el viento en popa perdido tras el desgaste de mil y una batallas en las que se han batido con el objetivo de llegar a dicha gala.

Con este panorama político las acciones a tomar pueden ser decisivas. Comparando los 54.000 votos necesarios para que el partido con menor representación consiga un diputado con los 29.000 que ha necesito el ganador de las elecciones, no es de extrañar que los partidos minoritarios se apresuren en buscar apoyos. La Ley D’Hont supone un escollo importante, escollo que las alianzas intentan esquivar. Rivera buscaba ésto cuando se reunió con UPyD pero, aún sin conseguirlo, Ciudadanos ha salido claramente reforzado de las negociaciones rotas por Rosa Díez como demuestran los resultados dispares de ambos.

El otro intento de unión ha sido la creación de un “frente de izquierdas” formado por IU y Podemos. Tras la negativa de la formación de Iglesias, sólo nos queda imaginar si la unión de ambos partidos habría conseguido lo que por separado no han podido, ser un verdadera opción de cambio. Con los datos en la mano al menos podemos hacer un boceto de la supuesta unión.

-Podemos+IU serían los segundos en votos en las provincias de Sevilla, Cádiz y Málaga. No parece mal comienzo.

-Habrían obtenido 6 diputados más de los 20 que sumarían por separado.

-Ciudadanos no sería suficiente para dar la mayoría absoluta al PSOE.

Se decía desde Podemos refiriéndose a esta posibilidad que la suma de uno y uno podría dar como resultado uno y medio. Pues parece comprobado que, con la Ley D’Hont de por medio, uno y medio es la suma de ambos por separado. Juntos, ése uno y medio puede valer dos. Y medio punto no es desdeñable en un mapa político que se antoja cualquiera cosa menos claro.

 

Fotografía: IU El viso

JM Díaz

Estudiante de Medicina. Sé el cambio que quieres ver en el mundo.

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