¿Por fin hemos contactado con los extraterrestres?

Hace unos días, los diferentes medios de comunicación se hicieron eco del descubrimiento de un fenómeno extraño ocurrido en una estrella situada a 1500 años-luz de distancia. Como los astrónomos no encontraron una explicación convincente de lo que habían observado, las dudas empezaron a surgir hasta que un grupo de astrofísicos planteó seriamente la siguiente pregunta: ¿se trata de estructuras gigantescas pertenecientes a una sociedad extraterrestre mucho más avanzada tecnológicamente que nuestra civilización? Antes de responder a esta cuestión, es importante que hagamos un breve repaso al contexto en el que se formula.

La estrella, denominada «coloquialmente» KIC 8462852, ha sido estudiada por el ya mítico telescopio espacial Kepler, el mismo telescopio que ha permitido el descubrimiento de cientos de planetas situados más allá del Sistema Solar. Este telescopio utiliza una técnica muy sencilla de entender para descubrir planetas que orbiten alrededor de otras estrellas. El telescopio Kepler mide el brillo de una serie de estrellas del firmamento con el objetivo de detectar pequeñas variaciones de las mismas; es decir, si por fortuna un objeto pasa por delante de la estrella, su brillo se atenuará levemente, lo justo para ser detectado por el telescopio espacial Kepler. Este método de detección se llama tránsito.

Los astrofísicos han hallado que en la estrella KIC 8462852 se produce un tránsito enorme debido a que el brillo de la estrella disminuye de una manera muy extraña. Nunca antes se había observado algo parecido, por lo que pronto los astrofísicos comenzaron a devanarse los sesos para intentar explicar lo que habían encontrado. Actualmente, existen dos hipótesis:

  1. Por un lado, es posible que un enjambre de cometas haya sido catapultado hacia la estrella como consecuencia de la acción gravitatoria de otra estrella que haya pasado cerca de estos cuerpos. Hay que tener en cuenta que pequeñas perturbaciones en el campo gravitatorio de un sistema puede desestabilizarlo por completo y originar un auténtico caos; no sería la primera vez que ocurre algo por el estilo.
  2. Por otro lado, está la explicación más interesante de todas y por la que se ha hecho famosa la estrella KIC 8462852: puede que la disminución del brillo de dicha estrella esté provocada por estructuras gigantes fabricadas por seres inteligentes muy avanzados tecnológicamente. ¿De qué tipo de estructura estaríamos hablando? Posiblemente de una esfera de Dyson como la representada en la imagen de este artículo, que es una cubierta esférica alrededor de una estrella que tiene como fin aprovechar al máximo la energía que ésta produce. Obviamente, estamos ante una posibilidad muy remota.

La hipótesis que más papeletas tiene de ser la correcta es la primera de ellas, aunque también es posible que la verdadera explicación no sea ninguna de ellas y que sea debido a un fenómeno natural hasta ahora desconocido.
Cabe destacar que en el momento en el que nos enfrentamos a grandes enigmas que en principio no tienen una solución, rápidamente hacemos volar nuestra imaginación y abrazamos las posibilidades más estrambóticas; esto ha ocurrido en incontables ocasiones a lo largo de la historia. Con ello quiero decir que es fundamental tener cuidado a la hora de analizar estos datos y no sacar conclusiones precipitadas.

Tal vez el ejemplo más ilustrativo fue lo que sucedió en los años 60 del siglo pasado ante unas observaciones un tanto extrañas. En 1967, los astrónomos Jocelyn Bell Burnell y Antony Hewish detectaron unos pulsos de radio separados por un intervalo exacto de 1,33 segundos y que provenían del mismo lugar del cielo. Cuando estas observaciones fueron confirmadas por otros telescopios y al no poder ser asociadas con una fuente natural, a ambos astrónomos se les pasó por la cabeza la idea de que esas señales de radio podrían ser originadas por una civilización extraterrestre. De hecho, esta señal fue denominada LGM-1 («pequeños hombrecillos verdes», little green men en inglés).

Al poco tiempo, se descubrió el mismo tipo de señal de radio en otra localización del cielo y desde entonces se abandonó la hipótesis de los «pequeños hombrecillos verdes». Así fue cómo los astrónomos hallaron un nuevo tipo de estrella que no se conocía hasta el momento: el púlsar, la remota voz de una estrella muerta. ¿Estaremos ahora ante un nuevo caso parecido al de little green men? Posiblemente, pero no todas estas incógnitas consiguen resolverse tan pronto. Por ejemplo, la señal Wow!, que ya fue comentada en el artículo ¿Dónde están los extraterrestres?, todavía es un completo misterio y puede que nunca sepamos cuál fue su origen.

A pesar de que es improbable que lo observado en la estrella KIC 8462852 sea causado por megaestructuras alienígenas, los astrónomos del programa SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence) han comenzado a apuntar los radiotelescopios a esa región del firmamento para escuchar las posibles señales de una civilización extraterrestre. ¿Y si finalmente fuera cierto que esa disminución en el brillo de la estrella tuviera un origen artificial? De ser así, podríamos saber la respuesta en los próximos meses, aunque yo desde luego no apostaría mi dinero por esta posibilidad. Y vosotros, ¿qué opináis?

 

Imagen: earthsky.org

Carlos Martínez

Estudiante de Medicina y apasionado de la divulgación científica. Aficionado a la astronomía (que no a la astrología) y espaciotrastornado sin remedio alguno. En mis ratos libres programo algunas cosillas.

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