El automovil alternativo: El coche eléctrico (1)
El coche eléctrico el futuro que hemos tenido desde el pasado.
El automóvil ha sido un elemento que se ha convertido en algo indispensable para nuestra vida diaria desde mediados del siglo XX, y hoy en día no podemos si no concebir este automóvil como un vehículo con motor de combustión interna, es decir, un coche de gasolina o diésel. Pero que pensarías si te digo, que a finales del siglo XIX y principios del siglo XX la mejor opción era un automóvil eléctrico.
Exacto yo hasta hace cierto tiempo tampoco lo sabía y si no estás sorprendido aún quizá estos datos lo consigan:
- Entre 1832 y 1839 se inventó el primer coche eléctrico (el primero de gasolina se inventó en 1885)
- En 1897 la flota de taxis de Nueva York se componía de automóviles eléctricos, contando con más de 100 ejemplares.
- En 1899 un automóvil eléctrico (Le jamais content) batió el record de la milla por minuto alcanzando una velocidad de 105 km/h.
- En 1900 el 28% de los vehículos estadounidenses eran eléctricos y el numero no dejaba de aumentar.
- En 1906 una marca suiza lanza buses de turismo eléctricos con una autonomía entre 60 y 100 km.
- En 1912 los coches eléctricos suponían un 90% de las ventas respecto a un 10% los de gasolina.
- Durante 1912 la mejora de baterías proporciona una autonomía de 140km a los coches eléctricos.

En 1912 justo cuando los vehículos eléctricos alcanzan su máximo apogeo una serie de acontecimientos hacen que estos caigan a una velocidad incluso mayor que con la que llegaron a la cima. En 1912 se inventa el motor de arranque eléctrico para coches de combustión interna (hasta entonces había que recurrir a una manivela u otros métodos). Henry Ford inventa la producción en cadena lo que permite crear más coches a menor precio y abastecer la creciente demanda. El aumento de carreteras exige una mayor autonomía. La bajada del petroleo y la no evolucionada red eléctrica fueron otro de los hechos que acabaron con el coche eléctrico. Por ultimo las necesidades de autonomía y vehículos de la primera guerra mundial consiguieron apuntillar la evolución de un vehículo quizá bastante superior ya en aquel entonces al de gasolina. 
Ya en 1930 la industria de automóviles eléctricos había desaparecido casi por completo. Aunque se siguieron usando los motores eléctricos para otras aplicaciones en vehículos como por ejemplo en carritos de golf y anteriormente en montacargas su importancia pasó a ser anecdótica. Cabe destacar como otros ejemplos de vehículos eléctricos tales como el tranvía, de gran importancia desde finales del siglo XIX sufrieron también un declive a partir de 1935, donde las empresas del mundo del motor junto a las petroleras y algunos gobiernos inviertieron en autobuses e incluso recurrieron a otras tácticas como la acontecida en Estados Unidos: Una empresa creada por General Motors, Firestone y Standard Oil entre otros compraron todas las vías de las ciudades más importantes del país y las sustituyeron por lineas de autobuses.
La joven historia del automóvil eléctrico que con tanta fuerza comenzó acabo terminando en una muerte temprana justo cuando se encontraba en su mejor momento, pareciéndose así a la historia de algún actor de Hollywood destinado a ser el mejor y que por una serie de catastróficas desdichas acaba su carrera antes de tiempo. Las empresas del automóvil así como las petroleras no desaprovecharon su oportunidad y pusieron la ultima y pesada piedra a la tumba en la que el coche eléctrico había acabado y de la que no se levantaría durante muchísimos años.

