El polémico precio de la gasolina
Durante el año 2015 estamos viviendo lo que podría considerarse una montaña rusa en los precios del carburante.
Las fluctuaciones en el precios han llegado a ser del 45,15% (a 5 de mayo el Barril de Brent se encontraba en 67,64€ mientras que el pasado 15 de septiembre cerró en 46,60€) pero, ¿hemos notado los consumidores estas diferencias a la hora de repostar? La realidad, NO. Aunque quizás no tan debido al ansia de las petroleras por aumentar sus beneficios, que las tienen, sino más bien a la interesante carga presupuestaria que mantiene este gobierno ¿liberal?.

En primer lugar ¿Qué es el Barril de Brent? El Brent es un tipo de petróleo que se extrae principalmente del Mar del Norte y marca la referencia en los mercados europeos.
Se dice que la gasolina en España es la misma para todos, ¿es esto cierto? en parte si y en parte no. La única empresa española habilitada para el transporte y almacenamiento de productos petrolíferos es CLH (Compañía Logística de Hidrocarburos), que es la encargada de distribuirlo a la mayor parte de los operadores que actúan en España. Por lo tanto la casi totalidad de hidrocarburos de todas las compañías (LowCost y marcas que todos conocemos) son distribuidos por ella, la cual ya pasa unos rigurosos controles de calidad. Posteriormente compañías como Repsol o BP se diferencian añadiendo aditivos.
¿Por qué no se trasladan las variaciones en el precio del crudo a los consumidores?
La respuesta es sencilla, IMPUESTOS. Impuestos que están rondando el 55% del valor final del producto. Estos no son únicamente el IVA que ya todos conocemos, hay que añadirle el Impuesto Especial de Hidrocarburos y el Impuestos sobre Ventas Minoristas.
El desglose para estos impuestos quedaría de la siguiente forma:
• Impuesto Especial de Hidrocarburos: que es parte de los impuestos especiales y principal tributo sobre la gasolina. Impone el paro de una cantidad por cada 1.000 litros de carburante. El principal inconveniente de este impuesto es que, de acuerdo con la actual legislación, dicho tributo no se aplica de manera porcentual sobre el coste sino que es una cuota fija por cada litro de gasolina, independientemente del precio del combustible.
• Impuesto sobre Ventas Minoristas: para este impuesto cada una de las comunidades autónomas cuenta con normativa propia, lo cual explica las increíbles diferencias entre las mismas para una misma cadena de combustible. Dentro de este impuesto quedaría el polémico céntimo sanitario. Algunas comunidades, como Aragón, Canarias; la Rioja, Navarra o País Vasco decidieron no aplicar dicho tributo.
• Impuesto sobre el Valor Añadido: la gasolina, como cualquier otro producto queda sujeta al tipo general de IVA, actualmente del 21%, con lo cual a los impuestos anteriores habría que sumarle este último.
¿Qué hacemos pues? Bien, esto ya depende de cada uno. Cierto es que se han puesto de moda las gasolineras Low Cost, pero muchas de ellas prescinden de trabajadores para bajar los precios y la verdad, quizás tampoco sea ese el camino…
Foto de portada: FLICKR
