Facu Díaz: «En nuestra imberbe democracia, la pluralidad de opiniones lleva a un insistente control de Internet»
Hoy entrevistamos a Facu Díaz, humorista de La Tuerka y tuitero con una gran cantidad de seguidores, que nos da su visión sobre Twitter, el humor y la política actual.
Pregunta: Nos gustaría conocer cuáles fueron tus inicios, ¿cómo comenzaste en el mundo del humor?
Respuesta: Puede sonar a tópico, pero siempre he tenido una inquietud especial con respecto al humor. Pertenezco a esa categoría de personas que dedicaba su tiempo a molestar a sus compañeros de clase a base de bromas y chascarrillos lamentables, pero que funcionaban. Siempre me ha gustado hacer reír y puede que tenga que ver con que provengo de una familia que siempre ha recurrido al humor como refugio, incluso en las situaciones más duras. En un momento determinado y gracias a Internet, vi la posibilidad de profesionalizar esta opción, y sin dudarlo me puse a formarme tanto por mi cuenta como a través de una escuela de cine y TV. El resto (la mayoría), lo aprendo sobre la marcha.
P: ¿Te sientes una persona influyente en Twitter?
R: Creo que Twitter en general es cada vez menos influyente. Esto tiene que ver con que se ha convertido, o mejor dicho, hemos convertido, en un lugar donde se banaliza absolutamente todo. Esto no quiere decir que banalizar esté mal, a mí me encanta, pero ya no es un lugar donde tomarse las cosas en serio, si es que alguna vez lo fue. Es inevitable pensar que con más de 70.000 seguidores puedo tener algún tipo de influencia, así que a medida que voy creciendo y madurando intento darle un uso más responsable y provechoso.
P: ¿Por qué cada vez hay más insistencia para controlar lo que se escribe en redes sociales?
R: Porque hay más insistencia en controlar lo que se dice, en general, y las redes sociales son un lugar donde cualquiera puede (o podía) decir lo que quiera sin el filtro del régimen. En los medios de comunicación a los opinadores los escogen los propios medios, en Internet opina todo el mundo, y eso es demasiado plural para una democracia en pañales como la nuestra. No hay que pasarse con las libertades como si esto fuera un país normal.
P: Ahora mismo tienes en tu perfil de Twitter una imagen con la frase: “SOS Dunia”, ¿nos podrías hablar sobre ella?
R: El caso de Dunia me toca de cerca porque se trata de la sobrina de un buen amigo. Tiene 5 añitos y padece una enfermedad rara. La lucha por difundir su caso se basa en llamar la atención de la Generalitat de Catalunya, que le rebajó a su padre la excedencia que tenía para cuidar de ella . Tiene que ver con lo que comentaba antes: si queda algo de influencia en Twitter, prefiero utilizarla para estas cosas. Hay más información sobre el caso de Dunia en este vídeo:
P: ¿Te arrepientes de alguna broma o sketch que hayas hecho?
R: Sí, de muchos, pero por calidad, no por cuestiones políticas. No siempre tenemos el tiempo ni los medios que nos gustaría tener para trabajar, así que si una idea no es muy buena de partida, difícilmente mejorará en la realización. Borraría un montón de vídeos del canal.
P: ¿Has pensado alguna vez un sketch que ni tú mismo te atrevas a realizar por las repercusiones que tendría?
R: Sí, pero los considero innecesarios. Si detectamos que un sketch puede generar polémica o resultar ofensivo, lo primero que pensamos es si es necesario hacerlo. Es una pregunta que nos hacemos bastante más a menudo de lo que la gente cree. En la primera temporada del programa nos ocurrió dos veces, una con un sketch ya grabado a punto de emitirse, y otra con uno que no llegó a grabarse. En ninguno de los casos la idea llegó a ejecutarse porque vimos llegar una montaña de problemas y la escasa necesidad de hacer humor con esas cuestiones.
P: ¿Crees que los límites entre el humor y la falta de respeto se establecen por igual en la sociedad española?
R: Para nada. El de España es un caso curioso. Por una parte, la mayoría de la gente se ríe de la explotación laboral a los inmigrantes (no hay serie de TV sin su sudamericano puteado), pero esa misma gente se ofende con otras cuestiones. La vara de medir en España es rara. Muchas veces nos ofendemos porque alguien nos incita a ello. Este debate da para horas.
P: ¿Por qué en España no se ve un humor negro al estilo Ricky Gervais?
R: Normalmente se culpa a los humoristas españoles de no atreverse a hacer ese tipo de comedia, y es en parte cierto, muchos no se atreven, porque quizá hacer humor negro sea eliminar a una parte importante del target al que te diriges, o cerrarte puertas en los medios de comunicación. Así que no sólo tiene que ver con los humoristas, si no con el público. Sin un público que tolere nuevas formas de hacer comedia, los humoristas lo tienen difícil para lanzarse.
P: ¿Qué importancia crees que tiene la Tuerka en el panorama actual?
R: Creo que La Tuerka siempre ha sido un espacio importante y necesario. Ahora bien, el desgaste que hemos sufrido durante este año nos ha dejado en parte desarmados. El régimen nos ha etiquetado como la TV de Podemos y no hemos sabido defendernos con la contundencia necesaria (es normal, nos dedicamos a trabajar, no a contestar a tertulianos). Es complicado deshacerse de esa etiqueta y nos incomoda a todos los que participamos en el proyecto. Por otro lado, nos sigue mucha más gente que antes y cada semana nos visitan y entrevistan medios de comunicación de todo el mundo con muchísimo interés, así que creemos que alguien está valorando objetivamente el trabajo que hacemos.
P: ¿Crees que realmente las alianzas entre partidos de izquierdas como lo que propuso Alberto Garzón son necesarias para conseguir el cambio político?
R: En política 2+2 no siempre es 4. Partiendo de esa base, no entiendo la propuesta de Alberto Garzón como una alianza entre partidos, si no como un proceso que nazca la sociedad civil y que interpele a las organizaciones políticas, nuevas y no tan nuevas, que apuestan por un cambio de rumbo en la política. La defensa de los DDHH, la apuesta por lo público y la recuperación de la soberanía son ejes donde mucha gente puede encontrarse para trabajar en un programa común y darle al gobierno la patada en el culo que se merecen.
P: Si algún día decides entrar en política, ¿hay algo que puedan descubrir que te impida ser concejal?
R: De todo, pero yo ya entré en la política hace años. Lo que quiero es salir de ella.
