¿Quiénes son los Hombres buenos de Arturo Pérez Reverte?
En los últimos años, Arturo Pérez Reverte no sólo ha sido uno de los escritores más importantes de España, si no también una voz dura y crítica frente a la realidad política y, sobre todo, social que envuelve a España. Este descontento se ve reflejada en su última novela, Hombres buenos, que podría parecer un simple folletín al estilo de su saga sobre el capitán Alatriste, pero que encierra mucho más de lo que se puede leer en la contraportada de la novela.
La novela cuenta las aventuras de don Hermógenes Molina y don Pedro Zárate, miembros de la Real Academia Española durante finales del siglo XVIII, en los años anteriores a la Revolución francesa. El director de la academia, Francisco de Paula Vega de Sella, les encomienda la misión de ir a París para obtener un ejemplar de la primera edición de la Enciclopedia de D´Alembert y Diderot, el mayor compendio del saber conocido hasta entonces. Sin embargo, son muchos los que no quieren que esos libros entren en España…
No voy a detenerme mucho en el análisis literario de la novela, una muy entretenida novela de aventuras de las de antes, con duelos, noches en posadas, persecuciones en medio del bosque, emboscadas y reuniones conspirativas. Todo ello aderezado con la prosa directa y muy visual de Pérez Reverte. Además, la trama principal se alterna con el presente, donde el escritor nos cuenta como fue el desarrollo de la escritura de la novela. Aparecen personajes de la RAE actual, detalles históricos sobre la vida de los protagonistas de la novela o referencias a otras novelas del autor. Sin embargo, prácticamente todo de lo que se cuenta es ficción. No existieron don Hermógenes Molina ni don Pedro Zárate, aunque probablemente sean seudónimos de personajes históricos; ni tampoco los títulos de las novelas de Reverte mencionadas (por ejemplo, El vino de Anjou hace referencia a El club Dumas. En definitiva, un curioso método narrativo que mezcla realidad con ficción y que convierte a esta trama en el presente en una metanovela sobre el proceso de escribir.
Sin embargo, lo que me ha hecho escribir este artículo no es el valor literario de Hombres buenos, que ya ha quedado más que demostrado en multitud de críticas que podéis encontrar en Internet, si no el mensaje que encierra.
¿A qué se debe el título de la novela, Hombres buenos? Durante la trama, no son pocas las ocasiones en las que se refieren a nuestros dos protagonistas como hombres buenos para la misión. Ojo, buenos no quiere decir adecuados. Mientras que don Pedro Zárate es un antiguo almirante que sabe defenderse, don Hermógenes no ha cogido un arma en su vida. El militar es agnóstico. El bibliotecario es un creyente convencido. A lo largo de la novela sostienen bastantes discusiones sobre la fe, pero siempre desde el respeto. Son muy diferentes, incluso físicamente, pero ambos buscan un objetivo común, la enciclopedia, una obra que convierta a España en una nación guiada por la razón.
España, y esto es lo más importante, se encuentra representada por cinco arquetipos:
- El pueblo llano.
- Aquellos que sirven a los poderes que les pagan y que únicamente buscan sus intereses. A este grupo pertenece Pascual Raposo, un mercenario contratado para obstaculizar el viaje a los protagonistas.
- Los fanáticos católicos y tradicionalistas, que no quieren que la Enciclopedia entre en España por ser un material científico que ellos rechazan. El principal representante es Manuel Higueruela, académico de la lengua.
- Los fanáticos Ilustrados, totalmente opuestos a los anteriores, que se creen tan en poder de la razón que no quieren que el pueblo llano acceda a ella. El ejemplo claro es Justo Sánchez Terrón, otro académico de la lengua.
Higueruela y Sánchez Terrón son enemigos acérrimos, pero se alían para evitar que la Enciclopedia llegue a España. Higueruela es directo y sincero consigo mismo: no quiere que la enciclopedia entre en España. Sin embargo, Sánchez Terrón, en su soberbia, intenta esconderse a sí mismo que no quiere que los protagonistas cumplan su misión. Es decir, es un hipócrita.
- Los hombres buenos, aquellos personajes que, apartando sus diferencias intelectuales o religiosas, se unen en busca del bien común de su pueblo. Estos son nuestros protagonistas, los hombres que producen el progreso de un país y de los que apenas se habla hoy en día. Hombres que, como en la novela, consiguen pequeñas victorias, pero que, muchas veces, son sobrepasados por los fanatismos imperantes. Muestra de ello es la España del siglo XVIII, que jamás llegó a alcanzar la Ilustración que si hubo en Francia, pese a grandes avances como la obtención de dicha Enciclopedia.
Pérez Reverte radiografía el pasado para mostrarnos claramente por qué hemos llegado hasta este punto. Todo aquel que lea esta magnífica novela de aventuras acaecida en el siglo XVIII se dará cuenta que los conflictos y las discusiones entre los dos fanáticos son exactamente los mismos que hoy se echan en cara los políticos, que se alían para proteger sus intereses personales e impedir que toda una nación progrese.
-Esto no quedará así —masculla, escupiendo las palabras—. Usted, con su oscurantismo cerril, con su… Con esa puerca vileza de confesonario y sacristía… Con su reaccionaria mala baba… Oh, sí… Le garantizo que tendrá noticias mías.
—No me cabe duda —asiente Higueruela con cínica calma—. Usted y yo, don Justo, estamos abocados a darnos noticias mutuas durante un par de siglos, por lo menos… Y no todas serán en papel impreso.
En definitiva, Arturo Pérez Reverte aprovecha una anécdota en la historia (la obtención de la Enciclopedia por la RAE durante el siglo XVIII, donde era un libro prohibido) para escribir una gran obra de aventuras con un mensaje directo a la actualidad política y social. Muy recomendable.
Nota: 9/10

Por favor, corrija en «ha sido uno de los escritores más importantes de España, si no también una voz dura y crítica» . Es «sino». Hay otro más. Por lo demás, buena crítica.