¿El mundo se sumirá en el caos en el año 2038?
Como todos sabemos de primera mano, vivimos en una sociedad completamente dependiente de la informática. En cualquier campo en el que echemos una ojeada, nos percataremos de que esta ciencia es omnipresente. La informática lo ha revolucionado todo a su paso, desde aspectos tan importantes como la economía de un país hasta la medicina. Además, en la mayoría de los estudios científicos se utilizan programas para procesar datos, sin olvidar los numerosos cálculos y simulaciones que se realizan en Física mediante el uso de potentes ordenadores.
En definitiva, si se produjera un colapso del funcionamiento de los ordenadores, no sería difícil imaginar el caos que se produciría en nuestra sociedad: en un primer momento la economía se derrumbaría y, con ello, los cimientos de un país. Este hecho nos hace ser extremadamente vulnerables a cualquier problema de este tipo. Quién no ha vivido la típica situación en la que el sistema informático utilizado en el trabajo ha fallado por cualquier motivo.
Con esta breve introducción, creo que se puede visualizar someramente qué relación hay entre la informática y lo que sucederá en el año 2038. En resumidas cuentas, es posible que en ese año los ordenadores fallen y comiencen a actuar de manera extraña; pero ¿a qué se debe ese infortunado desenlace y hasta qué punto nos debemos de preocupar? ¿Y qué relación tiene todo esto con el Gangnam Style?
Ya hemos vivido situaciones parecidas
¿Alguien recuerda la preocupación que se vivió cuando pasamos del año 1999 al 2000? Pongámonos en situación: los programadores del siglo pasado, al almacenar la fecha, tendían a omitir la centuria por comodidad; es decir, el año era representado únicamente con las dos últimas cifras (por ejemplo, 78 en lugar de 1978). Esto no tendría la más mínima importancia si no fuera por lo siguiente: al cambiar de siglo, los ordenadores no sabrían leer la nueva fecha e interpretarían que se ha retrocedido al año 1900. A este error informático, que fue simplemente un fallo de planificación a largo plazo por parte de los programadores, se le denominó con el nombre “efecto 2000”.
Sabiendo que el tiempo es una variable fundamental para realizar multitud de cálculos, muchos temieron que se produjese un caos al entrar en la nueva centuria. De hecho, el gobierno de España realizó un anuncio para alertar del problema a los ciudadanos:
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=Y0y2Bnv1djA]
¿Y qué ocurrió finalmente? Nada, probablemente gracias a la ingente cantidad de dinero que se invirtió para resolver dicha situación; en España se habla de miles de millones de pesetas.
Algo parecido ocurrirá en el año 2038
Ahora nos enfrentamos a una situación similar que podría conllevar a que los ordenadores sean incapaces de almacenar el tiempo, la misma variable de la que hablábamos anteriormente pero por una causa diferente.
El sistema de medición del tiempo de los ordenadores es lo que va a desencadenar el llamado problema del año 2038, en concreto el 19 de enero de 2038. De nuevo, estamos ante una mala planificación de los programadores que no vislumbraron en un primer momento que el sistema utilizado actualmente daría problemas en el futuro.
¿Y cómo miden el tiempo los ordenadores? La gran mayoría de los sistemas informáticos utiliza el tiempo Unix; es decir, cuentan los segundos que han pasado desde el 1 de enero de 1970. Por ejemplo, las 17:00 horas del día 15 de enero de 2016 equivale al número entero 1 452 873 600, que representa los segundos transcurridos desde la fecha mencionada. Después, los ordenadores convierten ese número en un formato que nos es familiar para que podamos interpretar correctamente la fecha.
¿Cuál es el problema de este método? Que llegará un momento en que ese número sea tan grande que la mayoría de los ordenadores será incapaz de almacenarlo. El reloj que usan los sistemas de 32 bits puede contar como máximo hasta 2 147 483 647. En el momento en que se sobrepase ese valor, se hará negativo (es lo que ocurre cuando se supera el límite de los números positivos) y los ordenadores interpretarán de manera errónea que hemos retrocedido al año 1901, algo muy similar a lo que podría haber ocurrido en el año 2000.
La buena noticia es que todavía estamos a tiempo de resolver el problema que se empieza a otear en el horizonte. Actualmente, los informáticos están trabajando en ello cambiando la lectura de 32 de bits del tiempo por uno de 64 bits. Se espera que esta migración, que todavía está en proceso, se culmine mucho antes de 2038; a partir de entonces, no nos tendremos que volver a preocupar hasta dentro de unos 2,90 billones de años (unas 220 veces la edad aproximada del Universo), si es que todavía queda algún recuerdo de nosotros.
La calamidad del cohete Ariane 5
Por muy extraño que parezca el error del año 2038, lo cierto es que ya ha sucedido anteriormente en cierto modo. El ejemplo más espectacular tuvo lugar el 4 de junio de 1996, cuando la agencia espacial europea realizó el primer vuelo de prueba de su nuevo cohete Ariane 5. Esto fue lo que ocurrió:
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=kYUrqdUyEpI]
El cohete de 370 millones de dólares explotó a los pocos segundos del lanzamiento sobre la Guayana Francesa, constituyendo así uno de los mayores fracasos de la historia de la ESA. ¿El problema? Una cifra extremadamente alta que el sistema informático no fue capaz de manejar con la consecuente autodestrucción del cohete. El motivo fundamental se debió a una mala reutilización de código usado en la versión anterior, el cohete Ariane 4, al no tener en cuenta las lecturas que podría tener la nueva generación de cohetes.
Un vídeo extremadamente popular
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=9bZkp7q19f0]
Un final más feliz lo tuvo el Gangnam Style del surcoreano Psy, cuyo vídeo batió todos los records en Youtube y casi rompe literalmente el contador de visitas. El límite se encontraba en el número 2 147 483 647, el mismo que la cifra utilizada para el tiempo, porque los ingenieros de Google empleaban un entero de 32 bits para contar las visitas. Nadie pensó en su día que un vídeo alcanzaría tanta fama que sobrepasaría ese límite, nadie hasta que Psy entró en escena con su peculiar coreografía.
Finalmente, no sucedió nada extraño ya que antes de que el vídeo llegara a ese número, el equipo modificó el contador a un entero de 64 bits. De esta manera, el límite actual se encuentra en 9 223 372 036 854 775 807, un número que a priori no dará más que hablar.
Imagen de portada: Flickr
